• Top Clicks

    • Ninguna
  • Posts Más Vistos

  • Blog Stats

    • 316.527 hits

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y POLÍTICAS PÚBLICAS.

 

747116

Estamos asistiendo en el ámbito público de la comarca de La Costera a un empobrecimiento de la calidad de la política y a un deterioro de la democracia sin precedentes en los últimos treinta años de nuestro recorrido colectivo en el ámbito de las libertades después de enterrar formalmente el franquismo oficial bajo media tonelada de granito. El discurso político se ha enrocado en las obviedades y las descalificaciones de trazo grueso mientras la situación social y política se va complicando como consecuencia de la crisis global en la que estamos inmersos y que está afectando de manera negativa a las familias que no ven ni en los partidos ni en los políticos que nos representan una garantía que pueda marcar las pautas serias y rigurosas que hagan concebir un hilo de esperanza que permita sumar esfuerzos para cambiar una situación difícil para la mayoría, dramática para algunos y preocupante para todos.

 

En este contexto de evidencias, sobresale un progresivo distanciamiento de la sociedad, tanto de la política, como de los políticos y esta falta de sintonía empobrece de forma contundente la democracia y todo el sistema de instituciones que sobre ella se asientan. Este divorcio es tan evidente como demuestra el incremento de los niveles de abstención en las últimas convocatorias electorales y el panorama que se nos presenta dibuja un corte progresivo entre el mundo real y el que nos presentan los portavoces de las fuerzas políticas con responsabilidades de gobierno de cualquier nivel y condición.

 

Si en las etapas de bonanza es patético que los representantes públicos se ocupen exclusivamente de sus cuestiones, en las etapas difíciles resulta más inmoral la despreocupación de las personas públicas por dejar a un lado sus miserias y dedicarse de manera decidida a la cosa pública; y eso solo es posible desde el compromiso personal y la vocación de servicio a las personas que son, al fin y al cabo, el principio y el fin de todo lo que sustenta un sistema democrático de convivencia, un Estado de derecho decente y un sistema de relaciones económicas y sociales justo. Del repaso de las hemerotecas, videotecas, fonotecas, blogs y demás medios de comunicación con la sociedad no se desprenden precisamente una panoplia de buenas ideas, ni siquiera de buenas intenciones, porque lo único que trasluce en todos ellos es la ausencia de ideas la mediocridad de los comportamientos y una cortedad de miras ciertamente preocupante.

 

Esta es la hora de los políticos esforzados, inteligentes y comprometidos con su electorado y con el pueblo soberano. Los partidos harían bien en centrar sus objetivos en el futuro del país y de las personas y dejar traslucir en sus discursos menos esperanzas que se desvanecen como el humo y más compromiso vital con un futuro que tenemos que construir entre todos, que nos convoca a todos por igual, pero que compete en primer lugar a los poderes públicos y a las personas que ostentan su representación. Si no es así, la política perderá su sentido fundamental, se instalará entre nosotros la vacuidad y el populismo y comenzaran a buscar su oportunidad los salvapatrias que temen la luz de la libertad y esperan en la penumbra para saltar a la yugular de la democracia. Es pues la hora de la responsabilidad política y ciudadana; es hora de dejar de decir sandeces y ocuparnos de diagnosticar de manera certera nuestras carencias para poder articular los remedios necesarios en forma de políticas públicas útiles, realistas y que ilusione a una sociedad que tiene rotas sus costuras por los flancos más débiles y necesita de manera urgente medidas contundentes en forma de políticas públicas eficaces. Si no lo hacemos así quizás no tengamos después tiempo para el arrepentimiento y los hipócritas golpes de pecho.

 

Vicent Vercher.

TIEMPOS DE LUCHA Y ESPERANZA

 

   esperanza

Habitualmente se identifican los tiempos de crisis con el pesimismo y el desconcierto, causando parálisis y retraimiento en las personas y colectivos ciudadanos. Evidentemente, los indicadores de la situación que ahora atravesamos, global y enmarcada en nuevos parámetros económicos, financieros y sociales, arrojan datos sobrecogedores para la gente de a pie.

 

Pero, si analizamos los factores que nos han conducido hasta aquí, llegamos a la conclusión de que la crisis ha de espolearnos para redoblar los esfuerzos individuales, sociales y políticos. Así lograremos generar nuevos paradigmas que nos alejen de un sistema de relaciones financieras, económicas y políticas fundamentas en la codicia, la avaricia, la usura, la especulación, la corrupción y la perdida de los valores que dan cohesión a una sociedad madura, libre y democrática. Es tiempo de trabajo, de lucha, de nuevas ideas y de una gran esperanza en el futuro, sustentada sobre la rotunda fe en las personas y en los valores del trabajo, la justicia y la solidaridad individual y colectiva.

 

Por ello, nos extraña estar observando un amordazamiento del impulso político local que en nada beneficia al futuro de nuestro pueblo. Una esclerosis de ideas que nos está impidiendo hacer frente a la consecuencia más dolorosa de la crisis, el desempleo. Esta actitud afecta de manera negativa a la construcción del entramado socioeconómico sobre el que tenemos que construir la rampa de despegue para saltar hacia el futuro. Un futuro que ha de construirse desde este presente, duro y difícil, como tantas veces lo ha sido a lo largo de nuestra historia reciente y del que siempre hemos salido con las mismas armas: esfuerzo, trabajo, ideas, valores y esperanza. Y realmente en esta ocasión, más compleja aún, en la que las consecuencias globales se vive a nivel local, si no existe voluntad política explícita de nuestros gobernantes locales y de los partidos a los que representan, todo apunta a que la sociedad tomará la palabra y generará sus propias alternativas,para conseguir un cambio desado por una gran mayoría de la ciudadanía local. Porque hay soluciones que sólo son eficaces cuando emergen desde las raíces sociales. Las mismas raíces que se hunden en el compromiso real, por encima de las coyunturas y de las modas.

 

La situación que vivimos no debe privarnos de disfrutar de nuestras fiestas mayores y de celebrar una semana de fraternidad, alegría y convivencia ciudadana. El Cristo y la Aurora concitan la historia y también fundamentan una colectividad que apunta siempre al progreso y al futuro solidario. Por ello, queremos desearos toda la salud y la felicidad del mundo, imprescindibles en el seno de las familias del pueblo, para que estos cimientos que nos unen más allá de las ideas, continúen siendo un estímulo para el trabajo y la construcción de la esperanza. Así entendemos nuestra vida colectiva y nuestra fiesta común y así deseamos que la disfrutéis. La historia no se detiene y tenemos que continuar escribiéndola en primera persona del plural. Es nuestro deseo y nuestra vocación pública.

 

Espai Obert de Progrés.

Asociación Ciudadana.

Presidente:Pepe Garrigos Gallego

Once derrotas y media.

L'ALCUDIA DE CRESPINS

 

No se trata del titulo de ningúna película de trasunto eròtico protagonizada por rutilantes estrellas de Hollywood envueltas de sedas y glamour; es la constatación de la realidad electoral de L’Alcúdia de Crespins después de las Elecciones Europeas celebradas el pasado domingo 7 de junio y protagonizadas por el mismo elenco de actores que, de manera inmutable y aplicandose a la faena, van hundiendo con verdadera irresponsabilidad la historia de un partido, el PSOE, al cual representan en las instituciones y en la organización desde 1999. Once derrotas consecutivas, con la nota exótica de los 14 votos que nos distanciaron del PP positivamente en las Elecciones Generales de 2004, son la constatación pura y dura de que algo no se está haciendo bien y que cabe de inmediato una rectificación de las políticas, de la táctica y de la estratégia de un partido que supo cubrir con éxito la dura etapa de la transición y fijar un modelo de estructura política local que sirvió de referencia política y de innovación gestora de la cosa pública, además de aportar algúnos hombres y mujeres a los escalones más altos de la representación política valenciana, de la estructura sindical comarcal y nacional y de los altos puestos del funcionariado público.

No vamos a juzgar, desde esta Asociación Ciudadana que se reclama de izquierda, las actuaciónes ya pasadas; nadie está exento de responsabilidades activas o pasivas, pero es cierto que en democrácia és más responsable y debe rendir cuentas ante sus electores públicos u orgánicos, aquellos que de manera voluntaria asumen la representación de una organización política o social. Los votos de una Asamblea no validan las actuaciones políticas como si de una patente de corso se tratara; son los votos de los ciudadanos y las ciudadanas quienes dan cuenta del grado de confianza en las personas de manera libre y secreta en la urnas. Es la grandeza de la democrácia y a la grandeza se le debe responder con generosidad; por tanto simplemente constatamos datos y se nos pone la carne de gallina cuando hoy podemos constatar que en 1977, primeras Elecciones Generales de la democrácia, los votos alcanzados por el PSOE llegaron de un 40,6% de una masa de votantes de 2.251 personas y hoy, treintay dos años despues, los votos que ayer consiguió el PSOE significaban el 40,7% de una masa de votantes de 2.432 personas. Las consecuencias no solo deducen que hemos subido de la cota cero del valle hasta el Everest (Locales 1991, 70,2% de los votos emitidos) sino que hemos vuelto mas abajo del valle porque el censo de 1977 era casi la mitad del de 2009, lo que nos muestra con toda su crudeza el brutal nivel de abstención que solo significa, con toda rotundidad, la desafección ciudadana de la política, de los políticas y de lo que representan para la construcción compartida de la Nación y de la Ciudad.

Estamos cansados de predicar en el desierto pero todavía nos queda un hilo de voz para reclamar un poco de cordura, un poco de tiempo para la conciliación de las ideas y para articular políticas inteligentes que puedan desembocar en actuaciones que impulsen nuestro pueblo y nuestra gente hasta cotas más altas de bienestar compartido, de impulso de los servicios públicos garantes de la igualdad que reconoce nuestra Constitución y de políticas activas y solidarias en estos tiempos convulsos de crisis y dificultades económicas que pueden derivar en una quiebra social importante que sería letal en una comunidad local tan pequeña.

No hablamos nosotros; hablan los datos, la cruda realidad y la evidencia de una paralisis política que nos lleva a la destrucción del entramado social local, a situaciones degradantes de subsistencia de personas y familias y a la falta de espectativas de futuro que desembocan en la esperanza y arroja, por pura necesidad, a las clases populares en manos de la derecha que continúa cabalgando a sus anchas culpabilizando a la izquierda y al Gobierno de todos los males del país sin aumir ningúna responsabilidad propia y sin que tenga delante una oposición compacta, propositiva y comprometida con el pueblo que les ha otorgado sus votos. La minoración de los apoyos, en un ámbito electoral tan pequeño, solo se puede interpretar como una falta de confianza y la abstención, como la manifestación más explicita de la falta de esperanza en las ideas, en los programas y en las personas.

Once derrotas dan para pensar y obrar en consecuencia. No hacer nada es una irresponsabilidad que solo podrán juzgar con más rotundidad los electores en la próxima cita electoral de 2011 y la historia local cuando sea escrita. La autocomplacencia solo conduce al error y no se sale de estas situaciones sin que nos hagamos de manera permanente la eterna pregúnta de Lenin ante las situaciones políticas: ¿que hacer?. Hay respuestas, simplemente se tiene que querer escuchar y eso ya es harina de otro costal.

Ciertamente, la situación es para personas buenas, abiertas, trabajadoras e inteligentes…y realmente de izquierdas. Sobran en este escenario los figurantes, artistas y feriantes. Es hora para los trabajadores con hambre de futuro.

ESPAI OBERT DE PROGRÉS

Asociación Ciudadana

Se trata de ser: ser ciudadano.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • 38x38 Francisco Quintero
  • FRANCISCO QUINTERO

    18/10/2008

 

No es que esté cabreado con el sistema, es que estoy muy cabreado. Somos testigos de una nueva realidad que angustia hasta a los gorriones del parque. Hemos sido actores principales durante el último lustro de los mayores porcentajes de ganancias empresariales jamás recordadas por el tejido empresarial y bancario en nuestro país. Las grandes corporaciones relacionadas con las telecomunicaciones o la distribución energética disfrutan de unos privilegios respecto al consumidor, que lo único que nos queda es abrir la boca del espasmo, viendo cómo aumentan sus beneficios trimestre tras trimestre, mientras tratan peor a sus clientes, crean empleos de peor calidad y encima suben sus tarifas mientras todos los gobiernos miran para otro lado.

<!–

Sin ir más lejos, desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio han permitido que las tarifas de último recurso de gas natural, precios máximos de venta a los pequeños consumidores, se incrementaran en un porcentaje medio del 9,6%. Además de ciudadanos debemos de ser ignorantes y necios, porque el discurso desde el BCE es mantener los tipos de interés altos para mantener los precios y no subir los salarios por encima del IPC para no aumentar la tensión inflacionista. La respuesta de las empresas distribuidoras del gas es aumentar los precios desorbitadamente con el beneplácito del Ministro Miguel Sebastián.

No me salen las cuentas, esta catarsis no sólo lleva a no creer en el sistema sino a arrodillarse ante el hartazgo de que siempre paguen los mismos las decisiones de unos pocos a los que no les afecta en su presupuesto mensual la subida del gas, el teléfono, la electricidad o los carburantes. A pesar de que estén en descenso acusado el valor de las materias primas la excusa argumentada es el incremento de las mismas. Como si de marionetas se tratara nos mueven a su antojo. No es bastante con mantener los tipos de interés tan alto con el correspondiente frenazo a la economía doméstica de un país, sino que además nos venden la ilusión de que es para mantener los precios y salarios más competitivos, y a fin de cuentas quien primero sube los precios son las compañías de distribución del gas con el beneplácito del Gobierno. Hace unos años hemos engordado las cuentas de resultados de nuestros bancos comprando pisos como roscos.

En estos momentos, influenciados por circunstancias internacionales derivadas de la globalización, hay falta de liquidez y son los Estados con capital público, los que avalan, e incluso compran bancos, sin ningún tipo de cortapisa olvidándonos de la cacareada libertad de mercado, por la que por ejemplo, en los dos gobiernos del PP se vendieron todas las empresas públicas – solventes o no-. El sistema financiero se nutre tanto en las vacas gordas como en las vacas flacas de los mismos recursos, tan sólo en unas ocasiones nos lo coge directamente de la cuenta corriente y en otras el propio Estado con dinero público hace esos pagos. Es un invento formidable: siempre salen beneficiados gobierne quien gobierne, sea la coyuntura económica favorable o no y por supuesto a costa siempre de los mismos. Ahora los teóricos de la estrategia hablan de una segunda versión del capitalismo, estoy seguro de que tendremos que pagar también con subida incluida por ese nuevo invento.

Francisco Quintero es escritor

Socialdemocrácia y valencianismo.

VICENT SOLER

El PSPV es un partido socialdemócrata, de centro-izquierda, pero no es un partido nacionalista. En eso también se diferencia del PPCV, donde un determinado nacionalismo, el español-castellanista, se ha impuesto con rotundidad, aderezado sólo con retórica regionalista.
El socialismo valenciano no puede ser nacionalista porque en su seno conviven sensibilidades muy diversas al respecto. Desde la concepción más jacobina del españolismo uniformista -como en el PPCV- hasta la más girondina identificada con el valencianismo político.
Los equilibrios entre esas sensibilidades han caracterizado las ponencias de los diez congresos anteriores. Para sorpresa de muchos, parece que, si las enmiendas de los militantes no lo remedian, la ponencia del próximo congreso de septiembre habrá roto con esta tradición decantándose por una visión meramente jacobina, aprovechando que se necesitaba remozar políticas y mensajes.
En este sentido, mimetizar del discurso del rival victorioso es cómodo pero ingenuo, porque el elector siempre prefiere el producto auténtico al sucedáneo. Que el PPCV haya podido concitar en la mayoría electoral la convicción de que es el único partido valenciano de verdad, a pesar de todo -y, con ello, ganar aquí cuando en España pierden-, no sólo es mérito propio, si­no también demérito de los socialistas.
Porque éstos han dejado pasar los años sin construir un discurso valencianista alternativo. Tamaña omisión ha hecho que siglas repre­sentativas de esa alternativa como las de PV hayan quedado en desuso. Toda una barbaridad política, porque si algo simboliza mejor la alternativa al valencianismo huero, retórico y victimista de la derecha valenciana son las siglas PV. Y ahora, en lugar de llenar de prestigio y de contenido social, cultural y político estas siglas, va y las abandonan, como certificando una incapacidad de construir alternativas.
Se comprende la renuncia a esas siglas por razones ideológicas porque a un nacionalista español le incomoda el sustantivo país, demasiado cercano a nación, pero no se comprende por razones electorales. Electoralmente, lo que cuenta es demostrar que los intereses de los valencianos están por encima de los intereses del partido.
Además, en sociedades complejas como la valenciana del siglo XXI, masivamente urbanizadas pe­ro profundamente desarticuladas -con el añadido de la multiculturalidad-, se necesitan factores de integración y de cohesión social y, en este sentido, el sentimiento de valencianidad puede jugar un papel decisivo.
Por ello, los socialistas están en condiciones inmejorables para demostrar que los valores de ese republicanismo cívico que práctica el presidente Zapatero se pueden traducir aquí en un valencianismo en positivo que combine autoestima en la propia identidad y ganas de prosperar juntos, sabiendo que el bienestar colectivo tiene un beneficio individual indudable. Un lenguaje que pueden entender perfectamente las clases medias, que son un segmento decisivo en las contiendas electorales.
*Catedrático de Economía. Uni­versitat de València.

Cambiar sin cambiar

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • ANTONIO ASENCIO

    07/07/2008

 

Si la esencia de la izquierda es el cambio, el poder es lo que más puede desgastar a un proyecto de izquierdas. Sencillamente, porque el poder suele entender rápido que para que no lo cambien a él, lo mejor es no cambiar nada. Franco decía que a él le iba bien no hablando de política, y ya saben que aquellos que se declaran “apolíticos” o “sin ideología” votan masivamente al PP, que es una extraña forma de ser apolítico y pasar de todo.

<!–

El PSOE acudía a este Congreso Federal con la engañosa tranquilidad del poder, mientras el PP, o sea, la derecha, abordó el suyo como si fuese un partido de izquierdas, es decir, realizando dolorosos cambios que, más allá de las personas, apuntan a un nuevo rumbo ideológico. De modo que el reto para los socialistas era volver a cambiar, aunque nadie se lo pidiera. Cambiar el cambio, como decían los cibernéticos o, si lo prefieren, cambiar sin cambiar, para que el cambio siga vigente.

Leire en la secretaría de organización puede ser, en efecto, un soplo de aire fresco a la, a veces, pesada carrocería orgánica del PSOE. Tiene por delante el reto de renovar y abrir el partido en regiones donde, por llevar demasiados años en el Gobierno autonómico, o por heredar baronías de los tiempos de González, la organización ha taponado a varias generaciones y ha dado la espalda a emergentes sectores sociales, como los profesionales liberales, perdiendo suelo electoral en zonas urbanas.

Junto a los cambios orgánicos, está la fortaleza de los principios ideológicos: ése es el segundo desafío. No desdibujarse. Lo peor que podría ocurrirle al Gobierno es entrar en una dinámica acomodaticia, gerencial, pragmática, donde prime el esquivar los problemas y conflictos en lugar de enfrentarse a ellos. La economía va a mandar, sí, pero no puede acaparar toda la agenda política, porque eso sería manejarse con la agenda del adversario, en lugar de imponer la propia. Las decisiones en ámbitos como la laicidad del Estado (sin concesiones, por favor, ¿ceden ellos?), una mejor ley para el aborto, la eutanasia, o una integración de los inmigrantes sin hueco para la demagogia alarmista sólo pueden ser obra de políticos, y no de gestores. Políticos de izquierdas, y valientes. Espero que este Congreso haya cargado la batería política del Ejecutivo.

Antonio Asencio es periodista.

 

 

La cobardía de la insinuación.

 ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • RAFAEL FERNANDO NAVARRO

    29/06/2008

 

En democracia la insinuación, como forma grosera de nadar y guardar la ropa, es una cobardía digna del más absoluto desprecio. En democracia tenemos la posibilidad de decir lo que pensamos. Cuando sólo insinuamos con el fin de poder argumentar a posteriori que no dijimos literalmente lo que en realidad dijimos a todas luces, estamos refugiándonos en la sucia mentira y en el farisaísmo propio de mentes mezquinas y contrahechas.

<!–

Cuando la nueva secretaria del PP. la centrista y centrada María Dolores de Cospedal, dice en la COPE que los españoles tenemos derecho a conocer la verdad de lo ocurrido el 11-M y a sus autores intelectuales, está por un lado diciendo una obviedad, pero afirmando por otro que en realidad nos han mentido el gobierno actual, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los jueces que han dictado un veredicto claro sobre esos acontecimientos. Proclamar el respeto a un estado de derecho y negar los pilares sobre los que se mantiene es una contradicción “in terminis”.

Olvida la señora Cospedal que fuimos muchos los españoles que exigimos la verdad desde el primer momento, mientras Aznar adoctrinaba a los directores de los medios de comunicación sobre quiénes debía recaer inexorablemente la culpabilidad del atentado y ordenaba a su representante en la ONU que arrancara del organismo internacional una condena clara y explícita contra la banda terrorista ETA. Y fuimos muchos los que ese mismo día, con las aceras calientes de sangre y los tanatorios repletos de cadáveres, los que preguntamos por la autoría de tanto dolor, mientras Acebes, Astarloa y Zaplana nos mentían consciente y descaradamente. Quien nos mintió no fue el gobierno surgido de las urnas el 14 de marzo, sino el Presidente de un gobierno del Partido Popular encabezado por José María Aznar apoyado en los ministros que le acompañaban y que se encargaron de triturar una verdad que se supo con nitidez a las pocas horas del atentado.

Pero la Señora Cospedal, centrista y centrada, tiene que congraciarse con la COPE, con Pedro J. con Luis del Pino y con un miserable Miguel A. Rodríguez que sigue manteniendo que los españoles tenemos derecho a saber qué grupo terrorista puso a Zapatero en la Moncloa. La nueva Secratria del PP y la elegante voz del Sr. González Pons tienen miedo a esos profetas de la umbría e intentan aportar insinuaciones cobardes al sindicato de los conspiradores.

San Mariano Rajoy converso dice querer independizarse de Aznar, del Mundo y de las emisoras que tanto lo ensalzaron. Lo que no puede conseguir Rajoy es desprenderse de su sombra. Esa oscuridad chinesca lo perseguirá a donde quiera que vaya porque cada uno tenemos una inquebrantable projimidad con ella.

La honestidad, dentro y fuera de la política, es siempre una tarea dolorosa. Quien no sea capaz de soportar ese dolor no tiene dignidad para liderar la historia.