Oreja Mayor vs Mayor Oreja.

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Vuelve la Democracia Cristiana. Opinión. Luis Solana.

 ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • LUIS SOLANA

    26/05/2008

 

Vuelve la Democracia Cristiana

Es curioso que muy pocos analistas políticos se han dado cuenta de que este cerco interno a Mariano Rajoy tiene una componente muy especial: procede fundamentalmente de la Democracia Cristiana. Siempre que la derecha política española pasa por un mal momento, aparece la Democracia Cristiana para intentar dominar las estructuras del poder orgánico del partido. Puede ser la UCD, puede ser el PP, da igual: cuando un partido de derechas tiene problemas, ahí están los democrata-cristianos para intentar que el fracaso del partido sea el triunfo de sus ideas.

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Hace años la UCD pasó muy malos ratos; peores que el PP de ahora. Y ahí andaba Oscar Alzaga (entre otros) explicando que el camino de su partido era un error. Era de la Democracia Cristiana.

Ahora, tenemos a un PP con problemas. Todos los partidos los tienen cuando pierden unas elecciones. Pero de nuevo hay quien quiere complicar las cosas para recuperar un poder político que estiman perdido: los demócrata cristianos.

¿Cómo se puede hacer que el líder del PP -Mariano Rajoy_ sienta que la tierra tiembla bajo sus pies? Pues consiguiendo que en el País Vasco unas gentes sin tacha digan que no tienen confianza en él.

¿Cómo se consigue eso? Pues pidiendo a la dirigente María San Gil que lo diga.

¿Y quién puede convencer a María San Gil de esa operación política? Pues Jaime Mayor Oreja. Un demócrata cristiano reconocido y frustrado.

Pero lo importante, lo que pocos están analizando en profundidad es el papel fundamental que está jugando en este envite interno del PP la cadena de comunicación COPE.

No es un tema de Federico Jiménez Losantos (algún día explicaré sus posiciones), es un asunto de la Conferencia Episcopal.

Su Presidente -Rouco Varela- ha visto que esta es la ocasión de volver a colocar a la Democracia Cristiana en el puesto dominante dentro de la derecha española. Y allá va.

Para eso se utiliza un locutor que no cree en Dios y otro que es protestante. Da igual. Es la ocasión, es el momento para volver a colocar a la democracia cristiana en el centro de la política española. De la derecha, ya; de todos si la operación les salen bien.

Tengo buenos amigos en el PP (aquí se demuestra de vez en cuando) y tengo que pedirles un favor: no dejeis que vuestro partido sea dominado por la Democracia Cristiana.

El día que la derecha española se parezca a la de Polonia donde los cardenales deciden las estrategias, la derecha española no gobierna nunca España.

Y yo quiero que haya turnos de gobierno -derecha, izquierda- porque nadie es perfecto ni nadie lo sabe todo.

Pero que gobiernen los que lo quieren hacer en el nombre de Dios, no.

Lo pido de corazón a mis amigos del PP: Rajoy sí o Rajoy no, me da igual, lo que me preocupa es que el PP caiga en las manos de una renacida democracia cristiana. Hay una operación en marcha muy compleja. Por el bien de España, tened cuidado.

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías

www.luissolana.com.

Esperanza Aguirre aprieta el nudo de la soga…

POLÍTICA

Según ha informado Televisión Española

Esperanza Aguirre podría presentar una candidatura alternativa a Rajoy

MARCOS PARADINAS

Según informa TVE la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, podría haberse decidido finalmente a encabezar una candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy en el próximo congreso del Partido Popular, en junio. Las fuentes consultadas por TVE aseguran que así se lo ha pedido en los últimos días el sector crítico y ella habría accedido finalmente. Tras conocerse la noticia, fuentes del Gobierno regional han negado a EFE que hubiera cambiado de opinión.

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“El planteamiento de la presidenta sigue siendo el mismo que mantenía la semana pasada”, han asegurado a EFE fuentes cercanas a Aguirre, que han descartado que piense competir con Rajoy en el XVI Congreso Nacional del partido. Las mismas fuentes han recordado que la presidenta madrileña se ha mostrado “leal con su partido” y ha mantenido que, en el caso de que decidiera encabezar una candidatura alternativa a Rajoy, éste sería el primero en saberlo.

Sin embargo, según otras fuentes consultadas por TVE destacados dirigentes del PP habrían conseguido convencerla para competir con Rajoy por la presidencia del partido. Esperanza Aguirre fue una de las primeras voces en pronunciarse tras conocerse la noticia de que el ex funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara había pedido la baja del PP, apenas 24 horas después de que María San Gil confirmara que no iba a continuar al frente del PP vasco. En concreto Aguirre calificóno de mala, “sino malísima noticia”. Esto sumado a los últimos movimientos de Rajoy, en cuyo equipo ella no parece estar incluida, prodría haber sido el detonante para empujarla a presentar una candidatura alternativa.

Fin de los avisos
De esta manera, se acabaría la retahíla de ambigüedades de Esperanza Aguirre respecto a su hipotética presentación para el Congreso que el partido celebrará en junio. Puede ser que, después de su negativa a tomar “decisiones inamovibles”, su discurso del “no me resigno”, y sus matizaciones que negaban su presentación “a día de hoy”, haya llegado el momento de salir de entre bambalinas.

De Costa a Aguirre
Estos días atrás ya se especulaba sobre la posibilidad de una candidatura alternativa, pero todas las miradas estaban puestas en Juan Costa. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos días, cuando de los lunes negros se ha pasado a los terremotos diarios contra Rajoy, podrían haberse convertido en el trampolín que Aguirre necesitaba para presentarse.

Las renuncias de San Gil y Ortega Lara
La decisión de María San Gil de abandonar la presidencia del PP vasco y su escaño, a la que siguió la petición de baja de Ortega Lara y el anuncio de Regina Otaola de seguir los pasos de San Gil, no sentó nada bien a Esperanza Aguirre, que aprovechó la oportunidad de opinar sobre estas renuncias para cargar contra la cúpula popular. En ese sentido declaró que “son dos no malas, muy malas noticias, que yo creo que significan que algo se está haciendo no mal, sino muy mal en la dirección nacional del PP”.

Rajoy no veía “adversarios” todavía
Por otra parte, si se confirmase el paso al frente de Aguirre, Mariano Rajoy no habría podido elegir peor día para hacer las declaraciones de hoy en un acto con Nuevas Generaciones en Madrid. Allí ha asegurado que no ve a ningún militante del partido como “un adversario político” porque estos no existen dentro de la formación, sino “fuera”, por lo que ha vuelto a recalcar la necesidad de “integrar” a todos.

Rajoy puede que no cuente con ella
Bien es cierto que su posible candidatura frente a Rajoy no tiene visos de empeorar la relación que hay entre ellos. Más allá de la célebre invitación de Rajoy en Elche para que el que se quiera “ir al partido liberal o al partido conservador, que se vaya”, claramente dirigida a Aguirre, esta misma mañana, el líder del PP escurría el bulto cuando se le preguntaba si la presidenta de la Comunidad de Madrid estaría en su equipo, como sí estarán Gallardón y González Pons. Rajoy no ha sido capaz de concretarlo y únicamente ha valorado a la lideresa como una más del PP.

Disputas con Fraga
El que no se alegrará con la posible candidatura de Esperanza Aguirre es Manuel Fraga, que hace poco también se vio involucrado en uno más de los incómodos momentos que está pasando el PP. En un acto en Madrid en homenaje a las víctimas del terrorismo vio como su protegido Gallardón y Mariano Rajoy eran insultados gravemente, mientras Esperanza Aguirre se daba un baño de multitudes que le solicitaban precisamente esto, que presentara batalla a Mariano Rajoy. Aún más, Esperanza Aguirre se atrevió a increparle en público que le explicase qué problemas causaba ella en el PP, como le acusó Fraga un día antes en una entrevista en la revista Tiempo.

¿Qué se encuentra tras el mito de la presidenta del PP vasco?

POLÍTICA

Han perdido en cuatro años cien mil votos y el puesto de segunda fuerza política

NADIME TRABOLSI

Mucho se ha dicho últimamente acerca de la polémica política vasca María San Gil. Lo cierto es que San Gil, cabeza de los populares vascos de 2004 a 2008, es un referente indiscutible para la vertiente más extrema del partido, pero su prestigio no está avalado por los resultados que ha cosechado. No se trata de ponderar su valía o cualidades personales, sino de remitirse a hechos: recurriendo a comparativas electorales, San Gil arrastró a su partido a los peores resultados desde 1994. La cifra es clara: el PP de Mayor Oreja obtenía en las autonómicas de 2001 cinco escaños más que los conseguidos por la lideresa vasca en 2005.

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Es sabido que las vacas sagradas del partido profesan a María simpatía y apoyo incondicionales. Para las autoridades carismáticas del PP, “María es un referente”. Los populares no han dudado en afirmar que su partido estará “donde esté María”; la pregunta es: ¿está María donde están los vascos? O, lo que es lo mismo: ¿está el partido donde tiene que estar? La respuesta a esta pregunta viene condicionada por muchos factores: ¿de cara a quién? ¿No es San Gil una apuesta con miras a Madrid y a la rama de votantes y dirigentes más conservadores del partido antes que a Euskadi? En resumen: ¿dónde quiere estar el PP de Euskadi, con los votantes vascos que, a juzgar por los resultados, no se identifican con la estrategia dura de María, o con los simpatizantes de esta vertiente fuera de la región?

Pérdida de votos y escaños
Lo que parece claro es que en el País Vasco el estilo San Gil no ha funcionado. En los comicios autonómicos de 2005, la ex presidenta del PP Vasco perdió cuarenta mil votantes en relación a los votos obtenidos por Jaime Mayor Oreja en 1998, y más de cien mil votos con respecto a los que sacó este líder popular en los comicios de 2001. El PP, que tres años antes de su posesión como presidenta era la segunda fuerza política de Euskadi, retrocedió a la tercera plaza, beneficiando al PSE de Patxi López, que conseguía en 2005 cinco escaños más que en 2001, los mismos que perdían los nacionalistas de EAJ – PNV.

“El eterno segundo”
“Los líderes populares vascos son un poco como Raymond Poulidor, el eterno segundo o tercero del Tour. Ésa es su máxima aspiración: estar ahí siempre sin ser alternativa ni tener espíritu de ganador. Ese rol de eterno superviviente o resistente puede estar muy bien para quienes aspiran a vivir de la política con un nivel económico alto”, apunta Gorka Angulo, periodista de CNN y colaborador del diario El País, “pero no para un electorado que vota a su partido para que gane y mande”. San Gil parece, por tanto, un mito enarbolado por la línea dura del PP, si bien los datos corroboran que como dirigente significó un retroceso en votantes y en escaños para el partido.

Cataclismo tras Mayor Oreja
En los comicios autonómicos de 2001, con Mayor Oreja al frente, el PP vasco consiguió el alza y fue el principal beneficiario del voto no nacionalista: el PP se izó como segunda fuerza política de la autonomía. Por ese entonces, el pacto tácito entre el PP de Mayor Oreja y el PSE de Nicolás Redondo hacía soñar con el relevo a los nacionalistas. La coalición, sin embargo, no se llegó a concretar. La sucesión de Mayor Oreja fue desastrosa para el partido: en 2005, un año después de que María asumiera la presidencia, se celebraron las siguientes elecciones al Parlamento Vasco, y los populares cayeron cinco puntos porcentuales por debajo de la consulta anterior, cediendo cuatro escaños respecto a 2001 y uno respecto a 1998.

Las cifras desmienten el mito
Las cifras, por tanto, hablan por sí solas: los populares de Euskadi de la mano de San Gil perdieron 110.000 votantes y cuatro escaños en cuatro años, los de 2005 fueron sus resultados más desastrosos desde el 94. No menos bochornosos resultaron las cifras en las elecciones a las Juntas Generales, donde se perdieron más de 60.000 votantes desde 1999, cuando el PP sumaba 34 escaños en contraste con los 29 actuales. En cuanto a las municipales, los populares registraron una pérdida de 60.000 votos respecto a 2003, y 50.000 votos con relación a 1999.

Descenso en las Generales
Por último, en las Generales también se confirmó este descenso: en 2000, con Mayor Oreja, los populares obtuvieron siete diputados; sin embargo, el PP de San Gil tuvo que conformarse con 3. Entretanto, el beneficiario de la debacle San Gil parece ser el PSOE de Patxi López, que sumaba cinco escaños más que en 2000, un total de 9 diputados que le valían para aventajar incluso a los nacionalistas. Estos últimos en 2008 perdieron un escaño y bajaron a 6, a pesar de haber resistido con 7 diputados en 2000 y 2004.
 
Estrategia equivocada
Lo cierto es que aunque San Gil guste a los miembros más radicales del partido y de la caverna mediática, la estrategia dura del PP no ha funcionado en Euskadi y, por el contrario, ha tenido un alto coste electoral para la formación conservadora. “Desde hace más de una década, el PP vasco vive de la apelación permanente a un discurso heroico, resistente, que quizá pudo tener cierto éxito electoral en los periodos de mayor acoso de los pistoleros de ETA y sus servicios auxiliares a los cargos públicos populares, pero que ya no tiene éxito y suena a pelma y monotema”, sentencia Angulo en un crítico articulo. A la luz de los hechos, el Partido Popular sin San Gil deberá replantearse la línea a seguir. La estrategia de María parece haber funcionado para ganar fieles en Madrid, pero tras su mito se esconde el gran fracaso del Partido Popular en el Pais Vasco, un partido sin duda menos fuerte, cohesionado y votado que hace cinco años.

San Gil, Mayor Oreja y el efecto boomerang.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • CARLOS CARNICERO

    16/05/2008

El Zumbido

San Gil, Mayor Oreja y el efecto boomerang

La división en el PP vasco es de tres a dos. Dos tercios del partido le recriminan a su dirigente el haber tomado las iniciativas de los últimos días para desgastar a Mariano Rajoy sin contar con la organización del partido. La maniobra diseñada por Jaime Mayor Oreja para mover sus peones en el País Vasco ha quedado al descubierto y sin apenas apoyos. Un boomerang lanzado por María San Gil que se le ha vuelto en contra.

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¿Pero qué quiere ahora Jaime Mayor Oreja? Habría que repasar su biografía. Por lo menos, la de los últimos años. Fue ministro de Interior durante la tregua y la negociación con ETA de José María Aznar. Utilizó el Ministerio de Interior como una inmensa plataforma personal para lanzar su candidatura a presidente del Gobierno vasco. Utilizando con generosidad los medios y las posiblidades que le brindó el Ministerio de Interior, creó una plataforma de intelectuales que se acomodaron al discurso del pacto entre “constitucionalistas” para crear un frente antinacionalista vasco. Se presentó a las elecciones con el mayor aparato mediático –que reunió a medios de comunicación progresistas y conservadores- puesto a disposición de ningún candidato en España. El resultado de esa operación fue la derrota de Mayor Oreja y el fortalecimiento del Partido Nacionalista Vasco, que utilizó con inteligencia el victimismo inherente a tan fausta operación.

Luego, Mayor Oreja se fue del Parlamento Vasco demostrando que no ha nacido para gestionar la oposición sino el Gobierno. Su despedida fue clamorosa porque llegó tarde a una importante votación que se perdió por su ausencia.

Desde un retiro dorado en el Parlamento Europeo mueve los hilos de la dirección del PP vasco. Ahora es uno de los más activos dirigentes populares en ejercer la conspiración contra Mariano Rajoy. Sus últimas declaraciones hablando de “rendición o resistencia” indican claramente la nostalgia que tiene Jaime Mayor Oreja de la trifulca de la última legislatura.

De momento, los militantes del Partido Popular se han dado cuenta de la maniobra y observan cómo el boomerang le ha dado en la cara de María San Gil, que es el parapeto en donde se esconde Jaime Mayor Oreja.

Carlos Carnicero es periodista y analista político