Se trata de ser: ser ciudadano.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • 38x38 Francisco Quintero
  • FRANCISCO QUINTERO

    18/10/2008

 

No es que esté cabreado con el sistema, es que estoy muy cabreado. Somos testigos de una nueva realidad que angustia hasta a los gorriones del parque. Hemos sido actores principales durante el último lustro de los mayores porcentajes de ganancias empresariales jamás recordadas por el tejido empresarial y bancario en nuestro país. Las grandes corporaciones relacionadas con las telecomunicaciones o la distribución energética disfrutan de unos privilegios respecto al consumidor, que lo único que nos queda es abrir la boca del espasmo, viendo cómo aumentan sus beneficios trimestre tras trimestre, mientras tratan peor a sus clientes, crean empleos de peor calidad y encima suben sus tarifas mientras todos los gobiernos miran para otro lado.

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Sin ir más lejos, desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio han permitido que las tarifas de último recurso de gas natural, precios máximos de venta a los pequeños consumidores, se incrementaran en un porcentaje medio del 9,6%. Además de ciudadanos debemos de ser ignorantes y necios, porque el discurso desde el BCE es mantener los tipos de interés altos para mantener los precios y no subir los salarios por encima del IPC para no aumentar la tensión inflacionista. La respuesta de las empresas distribuidoras del gas es aumentar los precios desorbitadamente con el beneplácito del Ministro Miguel Sebastián.

No me salen las cuentas, esta catarsis no sólo lleva a no creer en el sistema sino a arrodillarse ante el hartazgo de que siempre paguen los mismos las decisiones de unos pocos a los que no les afecta en su presupuesto mensual la subida del gas, el teléfono, la electricidad o los carburantes. A pesar de que estén en descenso acusado el valor de las materias primas la excusa argumentada es el incremento de las mismas. Como si de marionetas se tratara nos mueven a su antojo. No es bastante con mantener los tipos de interés tan alto con el correspondiente frenazo a la economía doméstica de un país, sino que además nos venden la ilusión de que es para mantener los precios y salarios más competitivos, y a fin de cuentas quien primero sube los precios son las compañías de distribución del gas con el beneplácito del Gobierno. Hace unos años hemos engordado las cuentas de resultados de nuestros bancos comprando pisos como roscos.

En estos momentos, influenciados por circunstancias internacionales derivadas de la globalización, hay falta de liquidez y son los Estados con capital público, los que avalan, e incluso compran bancos, sin ningún tipo de cortapisa olvidándonos de la cacareada libertad de mercado, por la que por ejemplo, en los dos gobiernos del PP se vendieron todas las empresas públicas – solventes o no-. El sistema financiero se nutre tanto en las vacas gordas como en las vacas flacas de los mismos recursos, tan sólo en unas ocasiones nos lo coge directamente de la cuenta corriente y en otras el propio Estado con dinero público hace esos pagos. Es un invento formidable: siempre salen beneficiados gobierne quien gobierne, sea la coyuntura económica favorable o no y por supuesto a costa siempre de los mismos. Ahora los teóricos de la estrategia hablan de una segunda versión del capitalismo, estoy seguro de que tendremos que pagar también con subida incluida por ese nuevo invento.

Francisco Quintero es escritor

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