La izquierda se vuelve conservadora.

Este es el título de un magnifico artículo publicado por IRENE LOZANO en la revista CLAVES de Razón Práctica (nº 182/Mayo2008) del que transcribo su introdución, por si a alguien le inreresa leer algúna cosa sensata en medio de tanto ruido de palabras nécias  situaciones marxianas que no superararían los celebres y magníficos cómicos del absurdo.

“Cuando la verdad se vuelve inverosimil”

“El último día de febbrero de 2007, e el fragor de la discusión política, la concejal de Empleo de Madrid, del Partido popular (PP), Ana Botella, lanzó una singular acusación a su adversario político, Pedro Zerolo: “Usted no va con los tiempos”, le dijo. Las convicciones ostensiblemente conservadoras de Ana Botella habían quedado de manifiesto en numerosas ocasiones, sobre todo cuando ilustró el caracter antinatural de las parejas homosexuales con una frase que se hizo célebre: “Si se suman una pera y una manzana nunca puede dar dos manzanas, porque son componentes distintos”. Católica y casada con el ex presidente del Gobierno popular, José Mª Aznar, se la recuerda, en sus labores de primera dama, genuflexa ante el papa de Roma con mantilla y peineta. Por su parte Zerolo, el acusado de no ir con los tiempos”, es un joven de apariencia dsinhibida e informal que pertenece al Partido Socialista (PSOE), donde desempeña el cargo de Sercretario de Movimienos Sociales. Ha declarado abiertamente su homosexualidad -lo cual sigue resultando excepcional en un hombre público- y estába recien casado con su novio de varios años cuando tuvo lugar el encontronazo vebal con Botella. En la vida pública, no es simplemente un político homosexual, sino un icono gay. Podría considerarse a Zerolo un ejemplo de modernidad, liberalidad de costumbres afectivas o sexuales y tolerancia, mientras que Ana Botella pasa por ser una mujer tradicional.

Por eso, cuando fue acusado de no ir con los tiempos, se sintió lleno de autoridad pata responder con estas palabras: “Vaya, que me diga precisamente ustes que yo no voy con los nuevos tiempos tiene guasa”. Introducida por la prensa como una “bronca” en el ayuntamiento, y explicado el incidente porque “cada vez que allí se discuten asuntos sociales saltan chispas”, la discrepancia en torno al conservadurismo de los dos concejales quedó convertida en un rifirrafe anecdótico.

Oir a Ana Botella criticar a Pedro Zerolo por su conservadurismo deja la inquietante sensación de que los discursos han perdido su vieja aptitud de explicarnos el mundo, y más bien nos lo hacen ilegible. Si en otras época entregábamos a las palabras el caótico batiburrillo externo para que nos lo devolvieran ordenado, clasificado e inteligible, ahora nos dan una realidad inverosimil. Este fenómeno es consecuencia de la inestabilidad léxica que afecta a vocablos clave del lenguaje público: la confusión semántica encierra toda la crisis de sentido de nuestro tiempo. Las palabras inestables reflejan el desconcierto a la vez que contribuyen a ahondarlo, propiciando un debate político semejante a la alocada carrera de los hermanos Marx en la que Groucho dice:

“Vamos, Ravelli, ande un poco más rápido”

Chico contesta:

“Y para qué tanta prisa, jefe?. No vamos a ninguna parte”.

Groucho responde contundente:

“En este caso, corramos y acabemos de una vez con esto”

(Transcripción del primer apartedo del artículo original de Irene Lozano realizada por Vicent Vercher Garrigós).

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