La Junta de Andalucía abre las puertas a la eutanasia pasiva para enfermos incurables

POLÍTICA

 

No son lo mismo Manuel Chaves y Esperanza Aguirre

La Junta de Andalucía abre las puertas a la eutanasia pasiva para enfermos incurables

El Gobierno de Andalucía, que preside Manuel Chaves, acaba de dar una lección de buena política –que es la que antepone el interés general de los ciudadanos a cualquier otra cuestión subalterna- al anunciar que aprobará la eutanasia pasiva para enfermos incurables. En Madrid, en cambio, el Ejecutivo que encabeza Esperanza Aguirre, será recordado siempre por todo lo contrario.

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Fue el Gobierno Aguirre el que protagonizó hace poco tiempo la inmensa indignidad de criminalizar los cuidados paliativos y de perseguir con cruel saña, y abundante artillería mediática -mezcla de manipulación y servicio a la causa popular-, al doctor Luis Montes que, en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, era el jefe del servicio de Urgencias y se encargaba de evitar dolores innecesarios a muchos enfermos terminales.

Manuel Lamela
Aquel sórdido episodio fue impulsado por el entonces consejero de Sanidad, Manuel Lamela. Éste continúa en el Gobierno madrileño desempeñando ahora la Consejería de Transportes e Infraestructuras: de oca a oca y tiro porque me toca. Desde que empezara el caso Montesdoctor Muerte o nazi a secas lo denominaban a diario los profesionales de la infamia- se acumularon las acusaciones falsas.

Resolución judicial
Pero cuando hace unos meses llegó la resolución judicial que declaraba inocentes a Montes y a sus colaboradores, ni Aguirre ni Lamela, ni los periodistas al servicio del PP -expertos algunos de ellos en jaurías abominables-, rectificaron o pidieron al menos disculpas. La liberal neocon doña Espe, tan moderna, postmoderna, populista e intervencionista, dispuesta a privatizar hasta la Cibeles -después de haberse cargado la enseñanza para todos y la sanidad pública-, fue la máxima responsable de aquel auto de fe versión siglo XXI.

Profetas de la maldad
En Andalucía, Chaves y su consejera de Sanidad, María Jesús Montero, han optado por profundizar en la conquista de un derecho civil –como es el de la muerte digna- que la superstición religiosa, la derechona tradicional o la carcunda, la clerigalla hipócrita y los profetas de la maldad han combatido hasta el día de la fecha.

Un dios bastardo
¿Por qué hay que condenar a los seres humanos a sufrimientos escalofriantes en nombre de no se sabe qué dios bastardo? ¿No curaba Cristo a los enfermos e incluso resucitaba a los muertos? ¿No resucitó él mismo tras ser asesinado en nombre de la ilegítima ley de los más fuertes, temerosos de que el reo les destrozara sus privilegios?

Verdugos sin entrañas
¿Por qué este empecinamiento -propio de verdugos sin entrañas- de convertir el dolor en el pórtico del paraíso eterno? El artículo 20 del nuevo Estatuto de Autonomía andaluz es luminoso: “Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de su muerte”. Desarrollarlo con firmeza y eficacia –frente al aluvión de injurias ultramontanas que pronto se pondrán en marcha- es un reto admirable para la Junta de Andalucía.

No pocos cínicos
Algunos ingenuos y no pocos cínicos repiten esa estólida cantinela de que todos los políticos son iguales y que -en la práctica, en la vida cotidiana- son iguales o muy parecidos los conservadores y los progresistas, las derechas y las izquierdas. No es verdad. Se trata, no nos engañemos, de otra trampa dialéctica muy utilizada desde las tribunas reaccionarias. No son iguales Aznar y Zapatero. No lo son tampoco Aguirre y Chaves.

No da la mismo
Ni para morir da lo mismo que gobiernen unos o gobiernen otros. Fue Felipe González –no Suárez ni Calvo Sotelo- el que extendió la sanidad a todos los ciudadanos y abrió el portal de las escuelas, los colegios y las universidades a todos también. Ha sido Zapatero el que ha apuntalado y blindado derechos civiles y sociales que Aznar tenía olvidados, relegados o denigrados. Es Chaves el que se acerca a una realidad que no debe obviarse como la del derecho a una muerte digna. No es Aguirre, obstinada en presentar como indigno al dignísimo doctor Montes.

Enric Sopena es director de El Plural.

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Una respuesta

  1. Manuel Chaves no sabe Amar.

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