Un sector de la derecha intenta hacer electoralismo del trágico atentado de Mondragón.

POLÍTICA

ETA marca el final de la campaña con el asesinato de Isaías Carrasco

Un sector de la derecha intenta hacer electoralismo del trágico atentado

JOSÉ MARÍA GARRIDO

Se cumplieron los peores vaticinios. A las 13,25 horas del día de ayer ETA irrumpió en la campaña electoral de la única manera que lo sabe hacer: matando. Un militante de la Unión General de Trabajadores y del Partido Socialista de Euskadi, Isaías Carrasco, recibió 5 tiros por parte de un desalmado pistolero de la banda terrorista ETA.

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A esa hora, el presidente del Gobierno se encontraba dando un mitin en Málaga. Fue entonces cuando el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, se acercó a Zapatero y le dijo al oído “José Luis, tienes que salir rápido porque han tiroteado a un concejal socialista y no sabemos nada más”. El semblante de Zapatero cambió entonces por completo. Poco después, los principales grupos políticos daban por terminada la campaña electoral.

Sin más futuro que la cárcel
“El Gobierno perseguirá a los terroristas con todos los instrumentos del Estado de Derecho”, anunció visiblemente dolido José Luis Rodríguez Zapatero. El líder de los socialistas señaló que pese a haber “añadido una víctima más a su larga lista de ignominia”, ETA estaba ya “vencida por la democracia, repudiada y aislada por el conjunto de los españoles y la sociedad vasca”. La banda terrorista “no tiene otro destino que la desaparición. Sus miembros no tienen otro futuro que la cárcel”, recalcó el presidente del Gobierno.

“Unidos y juntos”
Paralelamente, Mariano Rajoy expresó su “condena más rotunda por el asesinato de ETA”, así como su solidaridad con la familia, amigos y compañeros de militancia del ex concejal socialista asesinado por ETA”. El dirigente del PP aseguró que “todos” teníamos que estar “unidos y juntos”.

Un reto imposible
Sin embargo, esta misión, la de la unidad frente al terrorismo, resulta un objetivo prácticamente imposible de lograr si la escena política está copada por personalidades como Jaime Mayor Oreja, Jiménez Losantos, o entidades como la COPE, o el propio Partido Popular.

Comunicado ensombrecido
Si es incomprensible que el PP optara por ensombrecer el comunicado que elaboraron todos los partidos políticos en contra de ETA, más difícil aún de explicar es que, el todavía presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, decidiera culpar del asesinato de Isaías Carrasco al Gobierno de España.

Macabro vaticinio
“Lo que tenemos es una víctima maltratada y perseguida por el Gobierno”, indicó, apenas un par de horas después de la muerte de Isaías Carrasco, el presidente de la AVT. En este contexto, cabe recordar que Alcaraz vaticinó recientemente que, con el fin de ayudar a Zapatero a ganar las elecciones, la banda terrorista realizaría en los días previos al 9 de marzo una entrega ficticia de armas o anunciaría un nuevo proceso de paz. No se puede estar más equivocado que Alcaraz.

Losantos
Pero quien de verdad batió ayer todos los records de la indecencia fue el presentador y director de La Mañana de la COPE, Federico Jiménez Losantos. Entre otras perlas, el empleado de la Conferencia Episcopal rezó que el atentado de Isaías Carrasco se producía en “clave electoral” y que por tanto “debía afrontarse como lo que es, una forma de orientar el voto en contra de España y de la libertad”.

Madrid y Euskadi
Mientras tanto, en la madrileña Plaza de Colón, medio millar de personas convocadas por el Foro de Ermua coreaban diversos lemas contra José Luis Rodríguez Zapatero. A todo esto, y haciendo una vez más gala de su cobardía, ANV optaba por no condenar el “vil asesinato” de Isaías Carrasco.

La víctima
Isaías Carrasco tenía 43 años, estaba casado y era padre de dos hijas de 17 y 20 años y de un hijo de 4 años. Sus compañeros socialistas le recordarán porque “siempre estaba dispuesto a trabajar por el PSOE” en un sitio tan difícil como Mondragón –municipio bastión de la izquierda abertzale-.

Un trabajador
Isaías perdió su escaño en las elecciones municipales de mayo de 2003 y en el momento del atentado no desempeñaba ningún cargo público. Cuentan sus familiares y amigos que había renunciado a llevar escolta. Quizás, Carrasco pensó que ETA nunca atentaría contra un obrero que simplemente intentaba ganarse la vida trabajando de cobrador en el peaje de Bergara, en la autovía A-8, de la compañía vasca Bidelan. Desgraciadamente, Isaías se equivocó.

jmgarrido@elplural.com

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