Aznar, ese gran hombre.

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POLÍTICA

 25/12/2007

Su sombra continúa siendo alargada, y poco beneficiosa, para el eterno viaje al centro nunca realizado por los populares

Aznar, ese gran hombre

La verdad es que éste hombre no para. Entre libro y libro, entre negocio y negocio o entre viaje y viaje a Georgetown, José María Aznar López no abdica de su interiorizado papel de martillo de herejes izquierdistas realizando cuantas declaraciones públicas o privadas sean precisas para menoscabar, criticar, descalificar y socavar al legítimo Gobierno de su país. Se dice patriota, pero su comportamiento deja mucho que desear en este sentido. Si obras son amores, Aznar López no puede exhibir orgulloso sus salidas de tono allá donde va que retratan a un personaje atormentado que aún no ha digerido el rechazo en las urnas de la mayoría de los ciudadanos a su política errática e ilegal en la malhadada guerra de ocupación de Irak.

Siempre presto para un buen ataque a Zapatero
A diferencia de Felipe González, que tras unos meses de presencias públicas decidió pasar a un segundo plano y respetar el papel de su sucesor en el Palacio de la Moncloa, Aznar está siempre preparado para un ataque en toda regla al presidente del Gobierno delante de medios de comunicación de medio mundo y dirigentes de toda laya. Como profeta del Apocalipsis ha pregonado el fin de España en innumerables ocasiones y ha acusado directamente a Zapatero de ponerse al servicio de los enemigos de España y de estar más próximo a los verdugos de ETA que a sus víctimas. Lo que nunca hizo nadie con él (recuerden el inobjetable papel de Joaquín Almunia durante la tregua de 1998 y su posterior ruptura) no ha tenido empacho alguno en realizarlo en una evidente muestra de deslealtad reiterada una y otra vez. Su resentimiento le ha llevado a pronosticar la ruptura de España y toda suerte de males patrios abdicando del más mínimo sentido de la responsabilidad exigible a un ex presidente del Gobierno.Un rico hombre de negocios
Aznar no es hoy sino un próspero hombre de negocios a sueldo de asesorías internacionales y empleado de Rupert Murdoch al que le han ido muy bien las cosas, gana muchísimo dinero y se codea con la elite internacional, ora a bordo de un buque de ensueño, ora en incomparables marcos de lujo y esplendor. A estas alturas aún no se sabe si su visita a la jaima de Gaddafi en Sevilla fue realizada en su papel de ex presidente del Gobierno o de tiburón de las finanzas internacionales. Sus cuentas corrientes están la mar de saneadas y hay que reconocerle que ha sabido rentabilizar muy bien sus contactos durante su época de Gobierno y el padrinazgo de George Bush en su despegue imparable hacia el olimpo de los másters del universo. Él es un triunfador, un tipo con suerte, relaciones y dinero, al que la etapa dedicada a la política le resulta alejada y ya escasamente tentadora, según declaraba hace un par de semanas al diario ABC. Sin nostalgia gardeliana por volver, ha descubierto que el mundo de los bussines globalizados es mucho más rentable y abre muchas más puertas de las que le permitiría un hipotético y ya descartado retorno a la actividad pública.

Un político de sombra alargada
En la ya referida entrevista al periódico dirigido por José Antonio Zarzalejos, Aznar López parecía desmarcarse de Mariano Rajoy al afirmar que había sido “una elección del partido”, olvidando quizá que fue él, y sólo él, quien designo a dedazo a quien habría de sucederle frente a los destinos del Partido Popular. En aquel momento resultaba impensable una mínima disidencia y, precisamente, Rodrigo Rato pagó cara su oposición a algunas decisiones aznaríes en lo referido al papel de España en la ilegal guerra de Irak. En destacados ambientes populares se le reprocha claramente una falta de apoyo explicito, inequívoco, indudable y hasta el final al candidato Rajoy Brey. En este sentido puedo prometer y prometo que tras leer la entrevista del ABC un reputado miembro del partido me dijo que tenía la clara impresión de que Aznar descontaba ya la derrota de Rajoy frente a Zapatero en las elecciones del 9 de marzo.

Centro, ¿qué centro?
El actual equipo dirigente en la calle Génova de Madrid más cercano a Mariano Rajoy quiere visualizar ante los ciudadanos un giro al centro que les permita arañar votos en las urnas tras concitar la confianza de miles de ciudadanos asustados ante algunas propuestas del ala más radical del partido. La consigna es moderarse, emprender un viaje al centro mil veces anunciado y en otras tantas ocasiones incumplido por imposibilidad material de la tripulación más cercana a Aznar.

Los “sorayos”, como despectivamente llama el locutor de la caverna a los políticos más próximos al presidente popular, quieren limar maximalismos y presentarse ante los electores con un ideario heredero del espíritu de UCD con las actualizaciones pertinentes. Pero ése esfuerzo es inútil y conduce, por tanto, irremediablemente a la melancolía política, ya que se estrella constantemente con las salidas de pata de banco de Aznar y sus hombres de confianza en el partido. Hoy por hoy, tal parece que el presidente de honor es más un problema que una solución para los populares y cuentan que Rajoy suda frío cuando sus colaboradores le pasan un teletipo con las últimas declaraciones-ocurrencias de su mentor.

También escritor
Hasta hace unos pocos días Aznar López ha recorrido grandes almacenes de toda España firmando ejemplares de su libro Cartas a un joven español. Con su larguísima bufanda y su largo pelo, ha despachado dedicatorias sin cuento en lo que ha de ser, sin duda, uno de los regalos estrella de la derecha en estas Navidades y próximos Reyes. En estos actos, especialmente queridos por el autor, escucha a sus fieles y se deja querer con una media sonrisa mientras le piden que vuelva para arreglar las cosas porque barruntan que con Rajoy no ganan.

Un bodrio
Les podría decir que el libro es un bodrio, pero eso sólo sería una opinión personal, a pesar de que existan legiones de lectores que piensen lo mismo. Aznar no es Dios y no parece haber sido llamado por el camino de las letras a pesar de haber perpetrado ya tres libros que firmó conjuntamente con la editorial Planeta por una cantidad inferior al millón de euros.

Santiago
Pero seamos justos y no le echemos a él toda la culpa. Hasta en sus círculos más próximos no hay duda de que ha sido ayudado en esta tarea por alguien, así que eso le exonera de parte de las cosas, terribles cosas, que le dice epistolarmente al pobre Santiago (el joven español) que aún se está recuperando del susto entre copa y copa de cava navideño que, a ser posible, no provenga de Sant Sadurní de Noya.

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