9 d’octubre de 2009. Cel.lebració.

9 d'octubre

Mariano Rajoy y Francisco Camps, al borde de la ruptura.

POLÍTICA

¿Está el virus Gürtel quebrando la unidad del PP?

MANUEL MUÑOZ/VALENCIA

La situación de extrema tirantez entre el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat Valenciana y regional del partido en Valencia, Francisco Camps, h ha puesto su relación al borde de la ruptura, según aseguran fuentes de esa formación. Ambos dirigentes populares estuvieron reunidos en secreto este miércoles durante más de tres horas en el Parador de Alarcón, a mitad de camino entre Valencia y Madrid. Según las citadas fuentes, Rajoy dijo a Camps que la situación creada tras las últimas revelaciones sobre el caso Gürtel ha llegado a un punto en que no se puede continuar sin tomar alguna decisión contundente. Esta advertencia ya le había sido formulada desde la dirección del partido con anterioridad. En este sentido, en medios populares se ha barajado en los últimos días la posibilidad de que dimitiese el secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa; el vicepresidente primero del Consell valenciano, Vicente Rambla, o ambos. Lejos de plegarse a los deseos de Rajoy, Francisco Camps le comunicó que hará lo que estime conveniente y la reunión, de gran tirantez, concluyó sin acuerdo, tras lo que Rajoy regresó a Madrid y Camps, a Valencia.

<!–Las palabras de Camps el martes, durante el debate de política general en las Corts Valencianes, habrían empeorado la situación, ya que Rajoy habría entendido como un desafío que Camps dijese que Valencia “es fundamental y necesaria para que cambien las cosas en España” y que “aquí no se está debatiendo la autonomía valenciana; se debate el futuro de España”.

Rajoy elude responder
Rajoy eludió dar apoyo a Camps cuando, al ser preguntado sobre las posibles dimisiones en Valencia, lanzó balones fuera al responder que no dudaba de que Valencia apoyará la candidatura olímpica de Madrid 2016.

UNA REFLEXIÓN PERTINENTE.

SIEMBRAsocialismo

 

El pasado cuatro de julio se cumplieron diez años desde que el PP ocupó la alcaldía de L’Alcúdia de Crespins al haber obtenido seis de los once concejales en las elecciones municipales celebradas en mayo de 1999. Diez años transcurridos que me llevan a una reflexión que entiendo pertinente por mi parte y que debería serlo también para los dirigentes del PSOE local, partido en el que milito desde 1975.

 

Diez años transcurridos, bien merecen una reflexión en voz alta por parte de quien durante el doble de tiempo, es decir durante veinte años, dirigió un gobierno municipal socialista con mayoría absoluta constante y compartió responsabilidades institucionales en otros niveles políticos, con otros dirigentes locales que proyectaron esta agrupación local con fuerza y prestigio en la comarca de La costera y en el conjunto de organización socialista.

 

Algunos medios digitales a los que tengo todo el respeto que se merece la libertad de opinión, han comparado en las últimas semanas aquellos tiempos con los que hoy atraviesa la vida orgánica del socialismo local y la realidad institucional de nuestro ayuntamiento. Al respecto quiero puntualizar como punto de referencia rigurosamente histórica que, en mi caso, ninguna otra cosa me apartó de la vida política local sino unas elecciones primarias, a mi juicio extemporáneas e irreflexivas, que convino celebrar la agrupación socialista y que acepté de acuerdo con el sentir mayoritario de mis compañeros mas cercanos, de manera que no se alterara por la vía disciplinaria un proceso preparado ex profeso para un cámbio de ciclo y de personas que venia precedido por un acoso político de baja estopa que había trascendido el ámbito estrictamente político para afectar a los ámbitos personales y familiares de unas cuantas personas que formaban mi entorno más inmediato. Esa es la realidad documentada y no otra distinta que ya forma parte de las leyendas urbanas de la época que todavía permanecen en el imaginario orgánico sin saber muy bien por qué ni con que finalidad. Lo cierto es que lo que se preparó, salió y otras personas asumieron retos y responsabilidades adquiridas de manera voluntaria y democrática.

 

Desde entonces, lo cierto y verdadero es que los socialistas estamos ayunos de responsabilidades institucionales si exceptuamos los pocos meses que tuvimos la responsabilidad de gobierno como consecuencia de una moción de censura. El hecho constatable es que en los últimos diez años no hemos conseguido alcanzar el poder municipal por nosotros mismos y la segunda aseveración histórica es que aquel foro de debate democrático que era la asamblea local que, equivocada o no, decidió cambiar de referentes políticos y orgánicos con las consecuencias objetivamente negativas que hemos descrito, ha pasado a mejor vida en aras de un tacticismo que nos ha llevado a romper los puentes del dialogo y a un debilitamiento ideológico y estratégico que nos hace depender irremisiblemente de terceros partidos minoritarios que, conscientes de nuestra debilidad, establecen su estrategia legítima  dentro de un marco que es fruto de la lógica política del desgaste socialista como una de los factores para su crecimiento electoral. Si sumamos a este factor, el que ellos añaden de una experiencia de gobierno negativa y, como corolario, el que hayamos dinamitado los puentes y destrozado los contactos que permitían un mínimo entendimiento para poder formar un gobierno sólido en beneficio de la comunidad local, tenemos la situación actual perfectamente enmarcada. De lo que podemos deducir que, no es mucha clarividencia la que se deduce de nuestras actuaciones políticas ni de nuestras numantinas posiciones orgánicas.

 

Antes pronto que tarde, se impone la templanza, el sosiego y la reflexión política si queremos volver al camino abandonado de manera extraña hace poco más de diez años que nos permita poder volver a dirigir los destinos municipales con un gobierno potente y con una base política y social bien articulada.

 

Porque hay unas cuantas preguntas obligadas que han de servir de base a esa reflexión precisa y pertinente: ¿Qué beneficios políticos han devenido de aquella decisión mayoritaria de prescindir de las personas que venían encadenando cinco mayorías absolutas en el ayuntamiento?; ¿Cuáles han sido las consecuencias políticas objetivamente mensurables?. ¿Qué queda de aquella mayoría coyuntural que impulsó las elecciones primarias, las ganó y que primero perdió las elecciones y después  saltó por los aires en solo unos meses de gobierno municipal compartido e interino?; ¿Qué ha ganado el PSOE con todo esta sinrazón histórica?. Si nos damos una respuesta honesta a todas estas cuestiones podremos alcanzar ese punto de objetividad, alejada de los sectarismos y las consignas, que es absolutamente necesario para una reflexión que ha de ser obligada, rigurosa, generosa y profunda para que después se puedan materializar políticas y estrategias concretas que reconduzcan el papel del PSOE en la política local y nos hagan merecedores de la complicidad y la confianza mayoritaria de nuestros vecinos.

 

Solo el tiempo transcurrido y, con él, los acontecimientos negativos  vividos hasta este instante deberían ser un motivo suficiente para iniciar un proceso serio de análisis y reflexión política. Después, el trabajo, la generosidad  y las ideas compartidas desde el dialogo y el consenso pueden alumbrar un nuevo tiempo para el socialismo local; si no lo hacemos así continuaremos por mucho tiempo en la inanición política y la oposición institucional. Esa es la verdad y todos sabemos cual es el único camino; otra cosa es si todos estamos dispuestos a recorrerlo desde la sensatez, la libertad, el respeto y la igualdad.

 

Vicent Vercher Garrigós

Las cintas apuntan que Rambla «apadrinó» a Orange Market para un evento con 50.000 mujeres.

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Pérez explicó al número dos de la trama que el vicepresidente, según un amigo suyo, apoyaba que su firma organizase un récord de «Fitness»

J. GARCÍA/F. ARABÍ VALENCIA ­
La transcripción de las conversaciones telefónicas incluida como anexo en el informe de la Brigada de Blanqueo de Capitales de la Policía apunta a que el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, «apadrinó» a Orange Market para un posible evento deportivo que finalmente no ha llegado a celebrarse. Al menos eso es lo que le cuenta el presidente de Orange Market, Álvaro Pérez, al número dos de Francisco Correa, Pablo Crespo, al trasladarle la conversación que ha mantenido con el padre de uno de los compañeros de colegio de su hijo, que participó en una reunión con Rambla tras quedarse un fondo inversor en el que trabaja la empresa de ropa deportiva Kelme. El gran evento, de los que el Consell de Camps ha hecho uno de los pilares de su política, consistía en batir el récord Guiness de mujeres, 50.000, haciendo «fitness», con la Ciudad de las Artes y de las Ciencias como escenario.
Los cabecillas de la trama dan por hecha la participación de la empresa pública que gestiona el complejo levantado por Santiago Calatrava en Valencia en el proyecto. La conversación se produce el 5 de diciembre de 2008. Según explica «El Bigotes» a Pablo Crespo, el padre de un compañero de su hijo se dedica a temas económicos y está en un fondo de inversión que se ha quedado con Kelme. La crisis de esta firma deportiva valenciana, apunta «El Bigotes», la ha gestionado el director del Instituto de Finanzas, Enrique Pérez Boada.
Acto seguido, añade entonces que este padre «le dijo que ayer, en una reunión, estuvieron con el vicepresidente del Gobierno, Vicente Rambla», a lo que «El Bigotes» le apunta que el vicepresidente del Consell «es muy amigo suyo».

Un helicóptero desde el cielo
El hombre de Francisco Correa en Valencia agrega que el padre «cuenta que quieren volcarse en el tema del fútbol y en el del ´fitness´, y que Vicente Rambla les dijo que para todos esos temas a él le gustaría que lo hiciera una empresa valenciana que se llama Orange Market, cuyo dueño es Álvaro Pérez».
«El Bigotes» señala que una de las ideas que le ha planteado el padre es que «50.000 mujeres batiesen el récord de fitness, con un helicóptero grabando desde el cielo y en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con gente del Libro Guiness certificándolo». En ese momento, Pablo Crespo apostilla que la Ciudad de las Artes y las Ciencias «también lo patrocinaría». Habla como si fuera el director de Cacsa.
La transcripción revela que el presidente de Orange Market quedó con el padre del niño, al que no se identifica en ningún momento, para hablar del asunto. Pérez asegura que ha llamado a Vicente Rambla «para decirle que ya ha hablado con el hombre ése». Añade que «aprovechó la circunstancia para decirle a Vicente que a ver si la semana que viene le echa una mano». «Vicente le respondió que ya quedarán para desayunar y hablar, ´No te preocupes que está ya a punto de caer´», zanjó, supuestamente sobre el proyecto.
La actitud que Pérez le atribuye a Rambla se contradice, no obstante, con las pegas que en otras conversaciones el vicepresidente pone a las pretensiones de la trama y que provocan las iras de «El Bigotes» con la complicidad del secretario general , Ricardo Costa.

La trama Gürtel cobró al PP en negro por las principales campañas locales de 2007.

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Catorce alcaldes y portavoces aparecen en los papeles de Orange Market como contactos para tratar sobre financiación

­F. ARABÍ/ J GARCÍA VALENCIA ­La huella de Orange Market en el PP valenciano es omnipresente. La mano de Álvaro Pérez, corresponsal de Francisco Correa como recaudador en la Comunitat Valenciana, no sólo movía hilos en los despachos de casi todas las conselleries y de la sede regional del PP. La franquicia valenciana de la trama corrupta actuó desde Vinaròs a Pilar de la Horadada en numerosas campañas municipales de 2007. Y cobró muchos de los actos en dinero «B». Lo revela el informe de la Unidad contra la delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la policía en el que se destapa un entramado de financiación ilegal de los populares, a través de empresas de la red Gürtel, así como pagos del partido a Orange Market en dinero negro.
En el citado documento, rechazado por el TSJ valenciano a petición del presidente Camps, Costa y Campos, aparecen numerosos apuntes contables como deuda de «Barcelona» (en referencia al dinero «B») por actos de precampaña y campaña de las municipales de 2007 en una veintena de ciudades. «En la mayoría de los actos no se localiza factura alguna justificativa, salvo cuando aparece la cantidad cobrada», señala la Brigada de Blanqueo como conclusión, tras escrutar tanto el libro de facturas de Orange Market como la contabilidad incautada a la trama. Junto a las cantidades fijadas como coste de los actos que se cobrarían en negro, en la documentación interna de la trama figuran en la mayoría de los casos los nombres de los alcaldes y dirigentes locales con un teléfono móvil personal.
En su escrito de conclusiones, la policía señala que podría ser la «persona de contacto para tratar sobre la financiación para realizar el acto». Alcaldes como Lorenzo Agustí (Paterna), Adela Pedrosa (Elda), Manuel Corredera (Mislata), César Augusto Asencio (Crevillent) o José Ciscar (Teulada), entre otros, se encuentran en esa delicada condición de contactos según el informe. Todos ellos campsistas de pro y en varios casos dirigentes regionales y provinciales. También aparecen portavoces populares en importantes ayuntamientos como el de Elx (Mercedes Alonso), Quart (Amparo Mora) o Alcoi (Miguel Peralta). En este último caso, por un acto de las generales de 2008.
Solamente en tres de los municipios investigados aparecen facturas pagadas con su correspondiente IVA a cuenta de esos actos. Y aún así, resultan cargos bastante heterodoxos. En Vila-real, por ejemplo, se abonó una factura de 16.000 euros, pero se quedaron sin pagar 2.640 euros, que se apuntan como pendientes en caja «Barcelona», siempre según el informe al que ha tenido acceso este diario. La persona encargada, según la policía judicial, de tratar sobre la financiación era Francisco Martínez, alcalde y vicepresidente de la Diputación de Castelló. Más estrambótico resulta el caso de Gandia. Orange Market emitió sendas facturas (las números 73 y 74 de 2007) por un montante 1.740 euros (1.500 más IVA) a nombre del candidato a alcalde Arturo Torró por una cena celebrada el 12 de febrero y un acto del 18 de mayo.
En total, la ventanilla valenciana de Gürtel ingresó 3.480 euros. El coste total de los dos actos ascendía a 18.998 euros. Por eso en el llamado «Cuadro alcaldes» de toda la actividad en negro desarrollada por la firma de Álvaro Pérez por la geografía valenciana figura pendiente de pago 14.183 euros. La policía llega a una conclusión incómoda para Torró: «Se desconoce la justificación contable de la diferencia y el posible origen del dinero» que sirvió para satisfacer el pago.
La ex secretaria general del PP Adela Pedrosa consta, como alcaldesa de Elda, en la documentación incautada. Como «hoja Pedrosa» se consignan cuatro actos de Orange Market en su municipio entre el 23 de enero y el 10 de mayo de 2007. El importe total asciende a 13.997 euros. Como en los otros casos, no hay factura, según el informe.

Esto no es el caso Naseiro.

GURTEL

Salto cualitativo en la investigación que compromete potencialmente a Mariano Rajoy

ERNESTO EKAIZER – 28/09/2009 08:00 No está demás recurrir a John Grisham, en su novela La tapadera, cuando define la clave de la estrategia de una defensa penal. Su protagonista, el abogado Mitchell Y. McDeere, lo explica así: “Negar. Negar. Negar. Su teoría de la defensa penal consistía simplemente en: ¡Negar! No admitir nunca ningún hecho ni ninguna prueba que pudiera ser indicio de culpabilidad”. Esa es, en esencia, la estrategia de los valencianos involucrados en la operación Orange Market. Y es la estrategia que Mariano Rajoy y la dirección del PP han bendecido. Pero esta tiene un punto de elaboración. De golpe, los noventa han vuelto: Benidorm, caso Naseiro… El PP lo explica todo por la persecución policial y judicial. Pero, lo que en el caso Naseiro estaba viciado de origen la utilización de intervenciones telefónicas sobre corrupción contra los populares obtenidas en una investigación de narcotráfico aquí, en el caso de la presunta financiación ilegal del PP de Valencia, todo está, judicialmente hablando, en regla. Y por eso tratan de convertir esta historia en un nuevo caso Naseiro, un caso que el Supremo archivó al invalidar las pruebas. El sobreseimiento del caso en Valencia fue un acto precipitado El sobreseimiento libre de Francisco Camps, Ricardo Costa, Víctor Costa y Rafael Bertoret el pasado 3 de agosto por parte del Tribunal Superior de Justicia de Valencia (TSJCV) fue un acto precipitado. Los jueces que dieron carpetazo al asunto ni siquiera tomaron la precaución de dictar uno provisional. Pero sobre ese auto pesan recursos ante el Supremo; entre ellos, el anunciado por la Fiscalía Anticorrupción. Y al ser una precipitación, ello también ha metido a Rajoy en una trampa al cantar victoria antes de tiempo. Pero persistir, como hace, negando la nueva realidad del informe policial sitúa al líder del PP directamente en el encubrimiento. Se podrá argüir que de perdidos al río. Pero no es la única alternativa que tiene. Quizá, también, podía aprovechar la situación abierta con el informe policial para hacer algunas cosas (depuración) que Aznar hizo en el partido a raíz de Naseiro. Fue así como cimentó su férreo control sobre la organización. Aunque las grabaciones que acompañan al documento policial mencionan a Camps y a su esposa, lo cierto es que el protagonista del material probatorio, documental y telefónico no es el presidente valenciano. En su auto, los jueces del TSJCV exculpaban a Costa de presuntos tratos de favor de la Generalitat valenciana a Orange Market en base al hecho de que no tenía cargo alguno en el gobierno autonómico y situaban la relación en el ámbito privado. Persistir en negar el informe sitúa a Rajoy en el encubrimiento Centro de la tormenta El informe coloca a Costa y a otros dirigentes del partido valenciano en el centro de la tormenta. Es bastante inverosímil que Costa pudiera montar por su cuenta, a espaldas de Camps, la estructura que describe la investigación. Con todo, Rajoy podría explorar diferentes escenarios de separación de Camps respecto de sus colaboradores. El problema es que todo el mundo sabe que Camps es el PP de la Comunidad Valenciana y el primero en saberlo es Rajoy. Por tanto, la estrategia es clara: redoblar el ataque a las instituciones judiciales y policiales como instrumento al servicio del Gobierno. La posición de Camps en términos electorales sigue siendo muy cómoda, a juzgar por los sondeos, ya que el PSOE valenciano no levanta cabeza. Pero la de Rajoy es cada vez más incómoda. Porque, por primera vez desde el estallido del caso Gürtel en febrero pasado, se han puesto sobre la mesa prácticas de falsedades contables para camuflar la presunta financiación ilegal de los conservadores valencianos. Desde el principio, la Fiscalía Anticorrupción sostuvo que la investigación sería, por el material voluminoso, un proceso lento y escabroso, y resistió, sin éxito, los esfuerzos para extraer conclusiones prematuras. El informe supone un salto cualitativo, razón por la cual se ha desencadenado una tormenta de ataques cuyo objetivo es desacreditarlo ipso facto. Tanto los recursos contra el carpetazo como el informe plantean una nueva fase que será más difícil embrollar como lo ha sido hasta el presente.

DESPOLITIZACIÓN, INFORMACIÓN Y PARTICIPACIÓN.

 

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Hace ya algún quinquenio que la izquierda en general y, los socialistas en particular, no alcanzamos a entender cómo nos es negada la victoria electoral en los ámbitos autonómicos y locales valencianos mientras la derecha encadena una tras otra las victorias electorales que le permiten hacer uso y abuso de un poder omnímodo con un efecto sobre el tuétano de nuestra sociedad civil que va a quedar marcada a fuego por el régimen político que de manera sistemática ha ido construyendo el Partido Popular desde que gobierna las principales instituciones políticas valencianas y ocupa los principales resortes del poder económico y social de nuestro País.

 

La redacción de este artículo no se aborda desde la pretensión de encontrar la pócima que cure las dolencias de la izquierda ni descubrir la piedra filosofal que desentrañe la razón de tanto desencuentro entre los partidos progresistas y la sociedad valenciana. Solo se aborda el asunto desde la pretensión de aportar una pequeña reflexión sobre cómo influye en el electorado la falta de información y de participación en los asuntos públicos y en la creciente despolitización que está en el origen de las derrotas de la izquierda y los éxitos electorales de la derecha.

 

Parto de la hipótesis de que el hombre de la calle, los votantes, la gente corriente no puede ser, en democracia, un mero sujeto pasivo que observa las acciones de los responsables públicos sobre su vida y sus intereses individuales o colectivos, sin que esa forma de concebir al ciudadano no pase la factura correspondiente al sistema de relaciones políticas, sociales y ciudadanas; a la calidad del sistema democrático y al sistema de libertades que articula su funcionamiento más allá de sus aspectos formales.

 

Es una verdad meridiana que las personas solo ocupan la centralidad de la vida pública en la retórica vacua de los discursos políticos en los que se trasluce un cierto mesianismo que sigue considerando a los ciudadanos, como elementos de la masa que conforma el censo electoral y a los que se les atiende de manera asistencial y benefactora, excluyéndoles de facto del complejo entramado construido para la toma de decisiones que, de forma directa o indirecta, les afectan manteniéndoles realmente al margen en la construcción de la realidad y el entorno en el que han de de desarrollar su vida cotidiana de manera individual o colectiva.

 

Por todas estas cuestiones es obligado el concluir que no se construye nada solo con la mera información que toma forma de relato, cuando no de panfleto, o solo con la participación formal a través de los canales institucionales profundamente distorsionados por las diatribas partidistas; porque la terca realidad nos pone ante nuestras propias narices que el resultado de esta sistemática, alejada de la política genuina y del respeto al ciudadano como protagonista de la historia,  solo nos conduce a una sociedad que se desentiende de los asuntos públicos y atiende de manera inconsciente a la llamada permanente de la derecha producida desde los resortes del poder más absoluto y profundiza en la esclerosis social que desemboca en una despolitización creciente  que, a tenor de las políticas desplegadas por los partidos que se reclaman de la izquierda, no se si es una despolitización querida pero, indudablemente, es consecuencia de la práctica absurda de la mera información sin una previa participación real de los ciudadanos.

 

La alianza imprescindible con las personas que con su voto quitan y ponen gobiernos solo se puede concebir por la izquierda desde la creación de espacios de participación e información en los que el protagonismo cívico no sea un lugar retórico y en el que el empoderamiento de las personas, en tanto que ciudadanos, empoderen a sus representantes con la certeza de que van a traducir en políticas públicas el pacto de base alcanzado mediante el dialogo, el debate y la transacción social sobre la base de una participación activa y una información objetiva de los asuntos que, con sus matices o diferencias, son comunes a toda la sociedad. La izquierda nunca tendrá el poder, entendido como instrumento de servicio y transformación social, si los ciudadanos no se sienten parte activa del mismo tanto en su consecución, como en su ejercicio institucional y social. Si no andamos este camino, nos quedan muchos años de oposición que me niego a pensar que también sea pretendida.

 

Vicent Vercher Garrigós

22/09/2009

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