ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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CARLOS CARNICERO
18/05/2008
El Zumbido
En el PP se atisba la escisión
Abuchear al alcalde de Madrid en un acto básicamente del PP en la capital de España no merece la condición de noticia: entra dentro de lo habitual que allí donde las redes de la presidenta de Madrid tienen capacidad de cocinar un agravio contra Alberto Ruiz Gallardón este se represente. Pero no era habitual que la derecha más extrema del PP se atreva a arremeter contra el presidente fundador del partido, Manuel Fraga Iribarne, Ocurrió el sábado en Madrid durante la concentración realizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para conmemorar el aniversario del sangriento atentado de ETA en la plaza de la República Argentina.
La estrella invitada fue Esperanza Aguirre, aclamada por los asistentes en la misma medida que era abucheado Gallardón, mostrando la existencia de dos realidades irreconciliables en el seno del Partido Popular. “Esperanza presidente” fue el grito más jaleado al que sucedió la súplica de que la presidente de Madrid funde un nuevo partido: ¿Ya se dibuja en el horizonte la necesidad de romper el PP en dos realidades distintas?
El primer líder del PP que ha conceptualizado el conflicto en clave de ruptura ideológica ha sido uno de los representantes del sector duro. A Jaime Mayor Oreja le ha salido mal la utilización del carisma de María San Gil que ha quemado su futuro en este PP con el plante ante Mariano Rajoy, sobre todo cuando no ha podido soportar con datos y argumentos la desviación denunciada de la ponencia política del Congreso. Pero Mayor Oreja aportó las bases de esa tesis de ruptura ideológica. En el PP, según Oreja, hay que elegir entre rendición o resistencia. Evidentemente, en esa disyuntiva, los conspiradores están por la resistencia y Rajoy se habría decantado por la rendición.
Pero, ¿qué es para Mayor Oreja y los suyos “resistencia” y qué es “rendición”? Es solo la actualización conceptual de la resistencia emprendida por el PP desde el día siguiente de las elecciones generales del 2004. Resistencia, sobre todo, a reconocer la legitimidad del resultado electoral y, en consecuencia, del Gobierno socialista. En esa verbalización, “rendición” sería aceptar las reglas del juego democrático, de la representatividad de las instituciones y del derecho del Gobierno a decidir la política antiterrorista.
Reeditada la derrota electoral el pasado mes de marzo, Jaime Mayor Oreja exige prolongar la resistencia frente al derecho y la legitimidad del Gobierno de dirigir la política del estado y, más en concreto, la lucha antiterrorista. Mayor Oreja, San Gil , Esperanza Aguirre y los suyos, azuzados y dirigidos por Pedro J. Ramírez, quieren que la bronca no decaiga porque en ese caldo de cultivo está garantizada su asistencia a los acontecimientos políticos como pirómanos pretendidamente bomberos.
Si alguna vez hubo pretextos que se quisieron utilizar como argumentos, ya no queda rastro del intento de llevar adelante el proceso de paz con ETA y la pretendida desmembración de España tiene garantizado el equilibrio en el Tribunal Constitucional. Entonces, ¿resistencia frente a qué?
El golpismo como metodología de ocupación del poder necesita dos condiciones básicas: sensación de desorden real o aparente y unos valores pretendidamente en peligro que los golpistas se aprestan a respaldar. En esa forma de operar, todavía nadie se ha postulado contra Mariano Rajoy porque los números del Congreso no dan oportunidad a una alternativas. Sólo desde la propagación de la catástrofe y la llamada a defender valores eternos se concibe la conspiración que hay en marcha en el PP. Por primera vez se empieza a atisbar la ruptura. ¿Quién será el salvador?
Carlos Carnicero es periodista y analista político
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