El cuestionado liderazgo de Rajoy.

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

  • JORDI GARCÍA-SOLER

    14/05/2008

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El cuestionado liderazgo de Rajoy

A la vista está que en el PP hay un número nada despreciable de dirigentes que se resisten a aceptar el liderazgo de Mariano Rajoy. Por más que desde la sede central de la madrileña calle Génova digan que Rajoy cuenta con un amplio respaldo interno, cada día tenemos nuevos detalles que ilustran acerca de la enorme magnitud de la grave crisis que agita las ya de por sí turbulentas aguas del primer partido de la oposición.

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No hay “dulces derrotas”, como tampoco existen “victorias amargas”. El PSOE lo comprobó en sus carnes cuando fue derrotado por la mínima por vez primera por el PP, en 1996, tras casi catorce largos años de sucesivos Gobiernos presididos por Felipe González. Ahora lo está viviendo de verdad el PP, que si en 2004 se resistió a aceptar la absoluta legitimidad democrática del triunfo electoral socialista tras el pasado 9-M, aparece desnortado y sin rumbo, incapaz de asumir que sólo desde una profunda refundación logrará hacerse con la renovada confianza de un electorado que por segunda vez consecutiva le ha dado la espalda y ha seguido dando su confianza al PSOE, liderado ahora por José Luis Rodríguez Zapatero.

La extraña, por inexplicada e inexplicable, espantada de María San Gil se une a los recientes desplantes sufridos por Rajoy de Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, a los que deben añadirse las acerbas críticas que vienen dirigiéndole otros cualificados dirigentes del PP como Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja, Gustavo de Arístegui, Federico Trillo, Vicente Martínez Pujalte, Ana Botella … Detrás de todos ellos está la mano que mece la cuna, la mano de José María Aznar, que sigue resistiéndose a aceptar que el PP debe reformular su estrategia política y moderarse, y por consiguiente alejarse definitivamente de las posiciones de la derecha extrema, si desea llegar a las elecciones de 2012 con posibilidades reales de ser de nuevo una alternativa de Gobierno.

La feroz lucha interna por el poder que se vive ahora en el PP parece tener un solo final posible: su fractura interna. Tal vez de ahí surja un nuevo PP, por fin moderado y centrado, sin el lastre heredado de los largos años de liderazgo aznarista. Si lo consigue, Rajoy se habrá hecho merecedor del respeto de un amplio espectro electoral que desea que en España exista una derecha moderna y moderada, capaz de homologarse con las derechas europeas. Si Rajoy no lo consigue, ya sea porque es derrotado o porque simplemente deviene un líder sólo aparente, todavía rehén del aznarismo, su tercer fracaso electoral consecutivo está asegurado de antemano.

Jordi García-Soler es periodista y analista político

Una respuesta

  1. Escuchando-leyendo los medios de comunicación ya no estoy seguro ni a quien he votado, no obstante estoy seguro que mi opción es derecha-liberal, así que pido por favor a todos los que viven el pasado y se refugian en una opción política seria y necesaria, que sean consecuentes con sus ideas y funden su propio partido, todos tendríamos claro a quien votar. Claro que eso ocurrió en los 80 y ya se sabe lo que ocurrió, no se comieron nada, así que mejor refugiarse al amparo de una mayoría liberal y liarla para intentar controlar esa mayoría, que les den.

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