Ningún español con derecho a voto debería abstenerse el domingo 9 de marzo.

POLÍTICA

 

Ningún español con derecho a voto debería abstenerse este domingo

¿Estás seguro de que no te importa que ganen esos?

Ha concluido el debate, quedan unos cuantos días más de campaña y, sin embargo, tengo la impresión de que ya está todo dicho, o casi. Sólo falta lo esencial: votar. Sabemos que, como es su costumbre, la práctica totalidad de los españoles que se sienten de derechas o muy de derechas acudirá a las urnas. El PP puede obtener unos diez millones de votos. Hay mucha gente conservadora en este país y ha estado permanentemente movilizada desde 2004.

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La principal incógnita del 9-M sigue siendo qué harán los trece o catorce millones de españoles que se sienten progresistas, aquellos cuyas sensibilidades van desde el centro izquierda a la extrema izquierda, los votantes de formaciones como PSOE, Izquierda Unida, Chunta, BNG, ERC, NBai, etc. Siempre ha sido obvio que la gran apuesta del PP es que muchos se queden en casa, pero las declaraciones de Elorriaga al Financial Times lo han confirmado clamorosamente.

Ninguno
En mi opinión, ningún español con derecho a voto, y eso vale también para los progresistas, debería abstenerse este domingo. Estas elecciones son muy importantes por la nítida diferencia entre los dos principales modelos presentados: uno socialdemócrata, otro derechista. Los ciudadanos los conocen bien: los primeros están en el Gobierno, de los segundos se tiene memoria fresca. También son importantes porque estamos entrando en un período de turbulencias económicas y en la vida cotidiana de la gente de a pie puede influir no poco el que uno u otro esté al timón.

Mejor que las anteriores
En cuanto a la campaña, digan lo que digan algunos de esos analistas que siempre se hacen los listillos, no ha sido mala. Para empezar, hemos tenido debates televisados (y no sólo entre los dos principales aspirantes a La Moncloa), lo que ya es mucho más que en 2004, 2000 o 1996. Eso de cualquier tiempo pasado fue mejor me suena a un mal envejecimiento.

Todos a votar
Así que todos deberíamos votar. Al PSOE, al PP, a cualquiera de las otras formaciones (IU, los partidos de ámbito comunitario, Rosa Díez…) o incluso en blanco.

¿Por qué votar?
¿Pero por qué votar?, me han seguido preguntando en los últimos días algunos miembros jóvenes de mi familia. En primer lugar, les he respondido, porque yo a tu edad no podía hacerlo: en España había una dictadura. Además de poder expresarte, viajar o emparejarte con libertad, la democracia te permite participar en el proceso de elección de los gobernantes. Sí, me ha replicado alguno, pero mi voto es una gota de agua en un océano. De acuerdo, pero una gota igual que la del multimillonario o la marquesa: lo bueno que tienen las elecciones es que nos igualan a todos, al menos por un día. Y en segundo lugar, he argumentado ante mis hijos y sobrinos, el votar te permite luego criticar al Gobierno, sea el que tú contribuido a elegir o sea otro, con la íntima certeza moral de que tú cumpliste el día que te tocaba. Y lo importante en la vida es estar a gusto con la conciencia propia.

¿A quién votar?
¿A quién votar? Como todas las personas somos absolutamente únicas, he intentado explicar a mi gente joven, no hay ninguna opción que pueda convencerte al 100%. Toca poner los pies en la tierra y optar por aquella opción que, por ejemplo, te convenza al 70%, lo que ya es mucho. Y en cualquier caso, también se puede votar contra algo, contra la opción que más rabia te dé. Esto es absolutamente legítimo en democracia, faltaría más.

Tiempo de sobra
¿Cómo votar? Pues hay mucho tiempo: entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde. Son un montón de horas para levantarse y desayunar con calma, tomar unas cañitas con los amigos, almorzar y hacer la siesta, superar incluso la resaca de la noche anterior… A tenor de mi experiencia, ir al colegio electoral, hacer cola y depositar la papeleta no lleva más de media hora, tres cuartos como máximo; es decir, no estropea ningún plan dominguero.

Podrían volver
En última instancia, y como bien dice un vídeo que circula por Internet desde hace unas semanas, hay gente que votará fijo. ¿Estás tú seguro de que quieres que sean ésos los que ganen?

Javier Valenzuela es periodista y escritor. Ha sido corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de ese periódico, así como Director General de Información Internacional de la Presidencia del Gobierno entre 2004 y 2006

Blog de Javier Valenzuela

Una respuesta

  1. La Democracia también significa no votar. La actual es una democracia encorsetada. Los ciudadanos no eligen a sus lideres, y estos no explican sus objetivos. No confundamos democracia con votar a los cuatro años. Y mientras tanto que. La Democracia indirecta es una forma de gobierno, y sobre todo en España, demasiado indirecta. Ni siquiera eligimos a los parlamentarios, si no unas siglas que luegon manejan nuestro voto y dinero

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