Caso Severo Ochoa: A pesar de las contundentes conclusiones judiciales, el PP sigue intentando sembrar la duda.

POLÍTICA

Caso Severo Ochoa: pinceladas jurídicas

A pesar de las contundentes conclusiones judiciales, el PP sigue intentando sembrar la duda

GUSTAVO VIDAL MANZANARES

Aunque las conclusiones judiciales del caso Severo Ochoa son de una contundencia pétrea, el PP ha inventado nuevas añagazas para cebar el cáncer de la duda contra el doctor Montes y su equipo de especialistas. ”Podemos seguir hablando de esto porque, al haberse sobreseído el caso, los médicos no han sido juzgados”… Esta afirmación es, jurídicamente, una falsedad categórica. Y ellos lo saben. Reiterada doctrina y jurisprudencia establece que el sobreseimiento “tiene valor de cosa juzgada”.

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Otra artimaña que emplea el PP: “No se ha demostrado que el doctor Montes y su equipo sean inocentes”… Falso. Nadie tiene que demostrar su inocencia. Toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario en virtud del principio de presunción de inocencia.

No era necesaria
Otra falsedad: “Lo que ocurre es que no se ha podido hacer la autopsia”…. Omiten que si, en diligencias previas, existiera el menor fundamento de criminalidad, el magistrado ordenaría la exhumación y autopsia en virtud de lo prevenido en el art. 340 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Pero no se ha practicado esta prueba porque de lo actuado se dedujo la limpieza en la actuación de los médicos y lo improcedente de nuevas diligencias probatorias.

No muere menos gente ahora
Otra doblez: “Ahora muere mucha menos gente en el servicio que dirigía Montes”… Afirmación mendaz. Lo que sucede es que cuando están a punto de fallecer, los cambian de sitio, los llevan a planta. Así de simple y así de patrañero.

De extrema derecha
Invito a leer la resolución de la Audiencia. Desprende luz y dignidad jurídica. Por contra, sombrío e indigno resulta que sujetos que no llegan a la suela de estos médicos especialistas, les hayan motejado de “doctor muerte”, “Terminator”, “nazis”… o les hayan acusado de “asesinar directamente”, “apiolar”… toda una apelación a los bajos instintos de lectores y oyentes. Ni en eso muestran talento u originalidad. Era vieja consigna de los nazis agitar los sentimientos para nublar la razón. Y el PP, desgraciadamente, es ya un partido de extrema derecha.

No pueden ganar
Nunca pedirán perdón por sus calumnias. Seguirán las enseñanzas de Goebbels: “Si os descubren, escudaos en asuntos menores, repetidos miles de veces, para distraer la atención sobre la realidad”. Vendidos a ideas despreciables, ni tan siquiera se respetan a sí mismos. Sólo buscan irritar, turbar la vida social. Provocar la guerra civil. Una guerra civil cultural. Pues, como bien concluye George Lakoff en “No pienses en un elefante”, la derecha no defiende los intereses de la mayoría, por lo cual jamás puede ganar si no provoca una guerra civil cultural, un estado permanente de turbulencia y crispación ciudadana.

El dinero, a toda costa
Y, como sólo les importa el poder y el dinero, para obtenerlo no les sonroja esgrimir la calumnia, la manipulación, la convulsión, el odio a los gays, la xenofobia, el clasismo, el desprecio a las minorías… la guerra civil cultural. Una vez en el poder, no lo dudemos, se olvidarían de todo aquello de lo cual fingieron preocuparse y se abalanzarían sobre lo que, realmente, les interesa: rapiñar los servicios públicos para entregarlos a particulares, reducir los impuestos a quienes más ganan, perpetuar la desigualdad mediante una educación cada vez más privatizada, favorecer una moralina católica cuyo parecido con el Evangelio “es mera coincidencia” pero que anestesia y entontece conciencias, entregar los fondos de la Seguridad Social a manos particulares grasientas de codicia… Son ellos, los de siempre. Nos queda, eso sí, agradecerles que se hayan quitado la máscara.

El 9-M, clave
Pero a quienes deseamos una España plural, justa, próspera, laica, positiva, alumbrada por la solidaridad y la razón, el 9-M nos toca quitarles toda esperanza.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

gvidalmanzanares@gmail.com
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Otra artimaña que emplea el PP: “No se ha demostrado que el doctor Montes y su equipo sean inocentes”… Falso. Nadie tiene que demostrar su inocencia. Toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario en virtud del principio de presunción de inocencia.

No era necesaria
Otra falsedad: “Lo que ocurre es que no se ha podido hacer la autopsia”…. Omiten que si, en diligencias previas, existiera el menor fundamento de criminalidad, el magistrado ordenaría la exhumación y autopsia en virtud de lo prevenido en el art. 340 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Pero no se ha practicado esta prueba porque de lo actuado se dedujo la limpieza en la actuación de los médicos y lo improcedente de nuevas diligencias probatorias.

No muere menos gente ahora
Otra doblez: “Ahora muere mucha menos gente en el servicio que dirigía Montes”… Afirmación mendaz. Lo que sucede es que cuando están a punto de fallecer, los cambian de sitio, los llevan a planta. Así de simple y así de patrañero.

De extrema derecha
Invito a leer la resolución de la Audiencia. Desprende luz y dignidad jurídica. Por contra, sombrío e indigno resulta que sujetos que no llegan a la suela de estos médicos especialistas, les hayan motejado de “doctor muerte”, “Terminator”, “nazis”… o les hayan acusado de “asesinar directamente”, “apiolar”… toda una apelación a los bajos instintos de lectores y oyentes. Ni en eso muestran talento u originalidad. Era vieja consigna de los nazis agitar los sentimientos para nublar la razón. Y el PP, desgraciadamente, es ya un partido de extrema derecha.

No pueden ganar
Nunca pedirán perdón por sus calumnias. Seguirán las enseñanzas de Goebbels: “Si os descubren, escudaos en asuntos menores, repetidos miles de veces, para distraer la atención sobre la realidad”. Vendidos a ideas despreciables, ni tan siquiera se respetan a sí mismos. Sólo buscan irritar, turbar la vida social. Provocar la guerra civil. Una guerra civil cultural. Pues, como bien concluye George Lakoff en “No pienses en un elefante”, la derecha no defiende los intereses de la mayoría, por lo cual jamás puede ganar si no provoca una guerra civil cultural, un estado permanente de turbulencia y crispación ciudadana.

El dinero, a toda costa
Y, como sólo les importa el poder y el dinero, para obtenerlo no les sonroja esgrimir la calumnia, la manipulación, la convulsión, el odio a los gays, la xenofobia, el clasismo, el desprecio a las minorías… la guerra civil cultural. Una vez en el poder, no lo dudemos, se olvidarían de todo aquello de lo cual fingieron preocuparse y se abalanzarían sobre lo que, realmente, les interesa: rapiñar los servicios públicos para entregarlos a particulares, reducir los impuestos a quienes más ganan, perpetuar la desigualdad mediante una educación cada vez más privatizada, favorecer una moralina católica cuyo parecido con el Evangelio “es mera coincidencia” pero que anestesia y entontece conciencias, entregar los fondos de la Seguridad Social a manos particulares grasientas de codicia… Son ellos, los de siempre. Nos queda, eso sí, agradecerles que se hayan quitado la máscara.

El 9-M, clave
Pero a quienes deseamos una España plural, justa, próspera, laica, positiva, alumbrada por la solidaridad y la razón, el 9-M nos toca quitarles toda esperanza.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

gvidalmanzanares@gmail.com

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