En la movilización de la izquierda radica la clave del 9 de marzo.

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POLÍTICA

ZP: “Hay que llevar una amplia mayoría a las urnas”

En la movilización de la izquierda radica la clave del 9 de marzo

En el mitin de Vistalegre, en Madrid, José Luis Rodríguez Zapatero pidió ayer la movilización de sus votantes potenciales. No pudo ser, al respecto, más claro: “Sé que hay muchos ciudadanos, seguro que vosotros entre ellos, que están hartos de la derecha, cada vez más radical, cada vez más de derechas. Pero yo os digo: no basta con estar hartos, hay que levantar la voz, hay que usar la palabra, hay que movilizarse y hay que llevar una amplia mayoría a las urnas el próximo 9 de marzo. Eso es estar hartos”.

ENRIC SOPENA

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Y es que tal parece que podría ser –según los expertos en demoscopia- el talón de Aquiles de los socialistas. La sombra de la abstención, o de un cierto pasotismo contagioso, entre una parte significativa de quienes votaron ZP hace cuatro años, proyecta algunas dudas sobre la repetición de aquella victoria. Un triunfo por la mínima del PSOE –que es otra de las variables del enigma- le permitiría sin duda gobernar, pero lo haría demasiado condicionado por sus aliados, fueren del color que fueren, y con una oposición, la del PP, crecida. Y ya se ha visto hasta dónde es capaz de llegar la derecha española cuando va a por todas y aplica su venenoso “todo vale”.

Empate técnico
Las encuestas últimas –ABC, El Mundo y El País- ofrecen resultados que retornan el match al empate técnico. Ello no quiere decir que su fiabilidad sea absoluta, porque hay sólidos indicios como para colegir que -en una de ellas como mínimo- ha habido retoques interesados y, naturalmente, gratos para los genoveses. Da la impresión, en todo caso, de que Mariano Rajoy ha sacado estos días fuerzas de flaqueza gracias al abultado número de parados correspondiente al mes de enero, dato que –al menos momentáneamente- tiende a favorecer a los agoreros que vaticinan para España una crisis económica de gran calado y se relamen de gusto con sólo imaginarlo.

Más madera
Hoy mismo se reúnen con Manuel Pizarro una serie de economistas próximos al PP bajo el paraguas de FAES. Varios de ellos pertenecen al equipo de los gurús apocalípticos o catastrofistas de la COPE. Repásense los nombres de los invitados por la Fundación que preside José María Aznar y se advertirá que es exacto lo que escribo. Con eso está casi todo dicho. Más madera que es la guerra. Por cierto, la madera de la inmigración -que cuando arde lo hace con tanta fuerza como gravísimo riesgo- le habría ya dado dividendos al PP, según la observación de acreditados augures en campañas electorales.

Pregoneros ultramontanos
Estos augures señalan que por encima del 70 por ciento de participación el PSOE conseguiría ganar con holgura y atrapar esa “mayoría amplia” que reclama Zapatero. Y que, desde luego, cuanto más se acercara la participación al 80 por ciento, mucho mejor iría para consolidar el Gobierno de la izquierda o el centro-izquierda de este país. La campaña del 80 por ciento, así como la plataforma de intelectuales, artistas, científicos o escritores en favor de Zapatero y, en definitiva, todos aquellos que estimulan la urticaria de Rajoy, son laudables desde la lógica progresista. Los pregoneros ultramontanos califican de titiriteros a los Serrat, Sabina, Almodóvar o los Bardem, entre otros nombres ilustres. La derecha –con excepciones honorables- desprecia siempre la inteligencia y la creatividad.

“Nunca mais”
Ayer María San Gil, la deslenguada jefa del PP en Euskadi, volvió a las andadas. Volvió a utilizar el terrorismo como arma electoral y espetó a Zapatero una sarta de insultos y de falsedades que claman al cielo. “No me callo ante el rencor. Ante aquellos que quieren llenar de chapapote la vida pública”, había dicho en Vistalegre el presidente del Gobierno. Pues bien, para que desparezca el chapapote de la “vida pública” y para que las sangiles de turno se estrellen contra el “nunca mais”, a votar, a votar y a votar.

Enric Sopena es director de El Plural

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Y es que tal parece que podría ser –según los expertos en demoscopia- el talón de Aquiles de los socialistas. La sombra de la abstención, o de un cierto pasotismo contagioso, entre una parte significativa de quienes votaron ZP hace cuatro años, proyecta algunas dudas sobre la repetición de aquella victoria. Un triunfo por la mínima del PSOE –que es otra de las variables del enigma- le permitiría sin duda gobernar, pero lo haría demasiado condicionado por sus aliados, fueren del color que fueren, y con una oposición, la del PP, crecida. Y ya se ha visto hasta dónde es capaz de llegar la derecha española cuando va a por todas y aplica su venenoso “todo vale”.

Empate técnico
Las encuestas últimas –ABC, El Mundo y El País- ofrecen resultados que retornan el match al empate técnico. Ello no quiere decir que su fiabilidad sea absoluta, porque hay sólidos indicios como para colegir que -en una de ellas como mínimo- ha habido retoques interesados y, naturalmente, gratos para los genoveses. Da la impresión, en todo caso, de que Mariano Rajoy ha sacado estos días fuerzas de flaqueza gracias al abultado número de parados correspondiente al mes de enero, dato que –al menos momentáneamente- tiende a favorecer a los agoreros que vaticinan para España una crisis económica de gran calado y se relamen de gusto con sólo imaginarlo.

Más madera
Hoy mismo se reúnen con Manuel Pizarro una serie de economistas próximos al PP bajo el paraguas de FAES. Varios de ellos pertenecen al equipo de los gurús apocalípticos o catastrofistas de la COPE. Repásense los nombres de los invitados por la Fundación que preside José María Aznar y se advertirá que es exacto lo que escribo. Con eso está casi todo dicho. Más madera que es la guerra. Por cierto, la madera de la inmigración -que cuando arde lo hace con tanta fuerza como gravísimo riesgo- le habría ya dado dividendos al PP, según la observación de acreditados augures en campañas electorales.

Pregoneros ultramontanos
Estos augures señalan que por encima del 70 por ciento de participación el PSOE conseguiría ganar con holgura y atrapar esa “mayoría amplia” que reclama Zapatero. Y que, desde luego, cuanto más se acercara la participación al 80 por ciento, mucho mejor iría para consolidar el Gobierno de la izquierda o el centro-izquierda de este país. La campaña del 80 por ciento, así como la plataforma de intelectuales, artistas, científicos o escritores en favor de Zapatero y, en definitiva, todos aquellos que estimulan la urticaria de Rajoy, son laudables desde la lógica progresista. Los pregoneros ultramontanos califican de titiriteros a los Serrat, Sabina, Almodóvar o los Bardem, entre otros nombres ilustres. La derecha –con excepciones honorables- desprecia siempre la inteligencia y la creatividad.

“Nunca mais”
Ayer María San Gil, la deslenguada jefa del PP en Euskadi, volvió a las andadas. Volvió a utilizar el terrorismo como arma electoral y espetó a Zapatero una sarta de insultos y de falsedades que claman al cielo. “No me callo ante el rencor. Ante aquellos que quieren llenar de chapapote la vida pública”, había dicho en Vistalegre el presidente del Gobierno. Pues bien, para que desparezca el chapapote de la “vida pública” y para que las sangiles de turno se estrellen contra el “nunca mais”, a votar, a votar y a votar.

Enric Sopena es director de El Plural

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